
Estamos siendo espectadoras y espectadores en España de un movimiento popular espontáneo, convocado por las redes sociales internautas, sin partidos políticos, sindicatos ni banderas detrás. Esta protesta nace el 15 de Mayo, (fecha que dará nombre posteriormente al “movimiento 15M” o movimiento de “los indignados”), día en el que la Plataforma Democracia Real Ya, creada por un grupo de personas individuales a la que posteriormente se unieron numerosas organizaciones sociales españolas, convocó, a través de las redes sociales de twiter y facebook, una manifestación el 15 de Mayo, con el lema: “Democracia real ¡YA! No somos mercancía en manos de políticos y banqueros”.
El objetivo de esta convocatoria era protestar ante la falta de responsabilidad en la gestión económica del país por parte de los poderes políticos y económicos. Las exigencias pasaban por la reorientación de las políticas públicas hacia la protección del interés general, cambios en la Ley Electoral que ofrezcan vías para una auténtica participación ciudadana en las decisiones públicas, el fin de los privilegios de la clase política o medidas inmediatas contra el fraude fiscal.
A esta manifestación se sumaron miles de personas en todo el Estado español, superando todas las expectativas de la plataforma, tanto por el número de personas como por los acontecimientos que sucederían después. Al finalizar la marcha, ese mismo día, un grupo de doscientas personas en Madrid decidió espontáneamente continuar con la protesta acampando en la Puerta del Sol, plaza monumental y emblemática ubicada en el corazón de Madrid, con la idea de permanecer allí al menos hasta el 22 de Mayo, día en el que se celebraban elecciones municipales y regionales en toda España.
El desalojo de las personas acampadas en la Puerta del Sol por parte de la policía el 16 de Mayo provocó una reacción popular con base en réplicas de acampadas en todas las plazas principales de las ciudades del Estado español, y la vuelta a Sol de un número mucho mayor de personas indignadas, que creció de forma exponencial tras una nueva amenaza de desalojo policial.
El “día mágico”, en el que la gente salió a protestar de forma masiva fue el martes 17 de mayo, día en el que la Puerta del Sol se desbordó con miles de personas que espontáneamente acudieron a manifestar su descontento y a apoyar la acampada.
Ante la diversidad de gentes y opiniones hubo de todas maneras un único grito: ¡BASTA YA! ¡NO MÁS! Y en esta sencilla expresión de indignación caben cientos de inconformidades individuales y colectivas: desde la protesta por un sistema electoral injusto que no representa a la población, la alternancia política bipartidista, la incredulidad en la democracia actual; la desesperanza ante el creciente desempleo, la impotencia ante las situaciones laborales de precariedad con salarios raquíticos, inestabilidad en los contratos y desaparición de derechos laborales históricos; la especulación del ladrillo, la inaccesibilidad de gran parte de la población a una vivienda; las soluciones gubernamentales ante la crisis, favoreciendo a los banqueros en detrimento de las personas; la corrupción política, los recortes en gastos sociales, la privatización de los servicios públicos como la sanidad y los servicios sociales, el deficiente sistema educativo, el recorte de las pensiones, el creciente empobrecimiento de una gran parte de la población, que ya no puede pagar la hipoteca; el recorte de presupuestos sociales y de cooperación; el aumento de la presencia policial, el visible recorte de derechos, las detenciones ilegales de inmigrantes, la invisibilidad de las mujeres, la desesperanza, la impotencia, la rabia, LA INDIGNACIÓN…
Estos, entre otros muchos malestares, son los que han servido de impulso a la sociedad española para tomarse las calles, de una población que no define de momento muy bien cuál es la alternativa, pero sabe que el sistema actual no da respuesta a sus problemas y que vote a quién vote no habrá un cambio sustancial en sus condiciones de vida. Y es que los partidos y sus políticos no escuchan la voz del pueblo, porque toda esta gente que se ha concentrado sabe que democracia no es votar cada cuatro años, porque hay ganas de cambio.
El efecto Bola de Nieve ve sus consecuencias y al día de hoy todas las ciudades españolas han montado su propia acampada en las plazas principales; tal es la extensión del fenómeno, que incluso en pequeñas localidades están convocando reuniones para apoyar el movimiento 15M. También en la mayoría de países europeos y muchos latinoamericanos están apoyando el movimiento y organizando protestas en las embajadas de España de cada país para mostrar su apoyo. La extensión más masiva de “Democracia Real Ya” se está dando desde el 25 de Mayo en la plaza Sintagma (Constitución), en Atenas, que ha acogido en los últimos días a más de 30.000 personas y ha dado paso a una acampada de protesta similar a la española.
¿Cómo se vive esto desde dentro?
Pues con muchísima emoción, ilusión, júbilo, esperanza… Estar en la Puerta del Sol supone ver cómo cada día la organización interna mejora, y cada día hay más y más gente que se une a la revuelta. Ya no cabemos en la Puerta del Sol, por lo que se observan miles de personas en las calles aledañas desde Preciados, Montera, Carretas, Alcalá y Mayor, se pierde la vista hasta dónde llegan las riadas de gentes. Los primeros días se veían rostros más jóvenes, pero según avanzan las horas observamos gentes de todas las edades, colores de piel, lengua y condición, desde familias con sus bebés hasta personas mayores, desde individuos hasta movimientos sociales.
Sorprende la solidaridad de la gente, se acercan continuamente personas para donar comida, materiales para la logística, altavoces, megáfonos, estanterías, mesas, sillones, colchones, lonas, alfombras, mantas, y un montón de cosas que se necesitan para que las condiciones de las personas que aquí estamos concentradas sean las mejores posibles. Hay bares y restaurantes que están llevando cientos de raciones de comidas calientes, también muchos particulares que cocinan en sus casas y lo llevan hasta Sol. También facilitan la entrada a los baños de los negocios cercanos y hasta se han donado algunos baños portátiles.
La organización está siendo impresionante para un movimiento espontáneo. Desde el primer día se formaron comisiones de logística, limpieza, alimentación, seguridad, jurídica, y, según han ido avanzando los días, ha ido madurando y generando nuevas como Acción Directa, Extensión, Respeto, Infraestructuras, Comunicación, Información, Recogida de Firmas, Desalojo. Hoy se dispone de una guardería y un campamento de enfermería para las emergencias, con personal médico voluntario las 24 horas.
También se han ido creando otras comisiones en las que se debaten y trabajan propuestas; nos encontramos con la Comisión Feminista, Pensamiento, Política, Sanidad, Universidad, Barrios, Comunicación, Inmigración, Vivienda, Educación, Intervención Social, Medio Ambiente, Países Empobrecidos. Estas comisiones tienen reuniones en varios momentos del día con autonomía y en lugares cercanos a Sol: allí se decide qué propuestas se llevarán a la Asamblea General, que se celebra tres o cuatro veces diarias. Se intenta llegar a consenso, con la complejidad que suponen las asambleas multitudinarias, con medios de audición precarios.
El campamento de Sol se ha convertido en una miniciudad. Debajo de las lonas azules hay hasta carriles señalizados con cinta en el suelo, creados con la finalidad de que las personas puedan circular medianamente organizadas sin entorpecerse y llegar hasta los distintos espacios habilitados para proveer de agua, de alimentación, (se ha creado hasta uno solo para personas veganas), espacios para dormir, sillones para descansar, para informarse, para firmar, para leer, la guardería, la enfermería…….es como una gran comuna, una casa improvisada alicatada con cartones, esterillas, carpas, alfombras, cuyo techo se sostiene por lonas de plástico que protegen del sol y de la lluvia.
Una de las imágenes que nos ha llegado en forma de terror y congoja fue el desalojo de la acampada en la Plaza de Catalunya, en Barcelona el 29 de Mayo, donde más de un centenar de personas resultaron heridas ante la brutalidad policial durante el desalojo. Las cargas en contra de las personas allí concentradas provocó el apoyo masivo y se volvió a ocupar la plaza el mismo día, y al día de hoy permanece la acampada en Barcelona.
Según han ido avanzando los días el movimiento 15M se ha descentralizado, pasando a una estrategia que asegure su supervivencia más allá de las acampadas en las grandes plazas del país, y se están ya celebrando Asambleas por los barrios y pueblos, en las que se replica el modelo de participación popular, y se van elaborando propuestas más concretas, tanto por parte de las distintas comisiones como por las decisiones que toman en los propios barrios. Se han creado distintas páginas por barrios en internet donde se van colgando las actas y se va informando de horarios y organización de Asambleas en cada barrio.
Ya se habla en las Asambleas Generales de desmantelamiento del campamento de Sol, pero hay disparidad de opiniones en cuanto a la forma y el momento de hacerlo. Por un lado se muestra inviable mantener el campamento a largo plazo y el temor porque el movimiento se desvirtúe, y por otro la simbología de tener la plaza ocupada y que sirva de referente para todo el movimiento, además de ser un punto de referencia importante. Son las dos opiniones que más se debaten en las asambleas generales, pero no se ha llegado aún a consenso de cómo será
Y las preguntas que muchas y muchos nos hacemos: ¿hasta cuándo? ¿Cambiará algo?
La propia característica de este movimiento, que es espontáneo y novedoso a la par que diverso y heterogéneo, genera una nebulosa hacia una incertidumbre de lo que ocurrirá; no hay precedentes en los que basarse, la organización apenas se está gestando, las propuestas aún no son claras ni tienen por qué serlo. Sí podemos afirmar que hay un cambio en la gente, que se ha atrevido a tomar las calles y plazas, donde se habla de política más que nunca, y las coordenadas que cruzan todas las acampadas son: asamblea, horizontalidad, no-violencia, resistencia.
Lo positivo de este movimiento es que las calles se están convirtiendo en escuelas de formación política, de alfabetización, son canales de expresión y puntos de encuentro de miles de personas disconformes hasta ahora invisibles, que están empezando a organizarse de una forma distinta. La descentralización en barrios y pueblos es un siguiente paso, y tendremos que esperar para valorar si el movimiento avanza y se mantiene. Ojalá toda esta revolución de gentes sea el germen que genere un movimiento nuevo, canalice toda esta energía e indignación hacia una alternativa política global de izquierda, antipatriarcal, anticapitalista… De momento… SIGAMOS SOÑANDO!!!