ActualidadCaravana Humanitaria CatatumboDerechos Humanos

Caravana por el Catatumbo: el Gobierno por un lado, las comunidades por otro

0

Por: Juan Alejandro Echeverri

EL ASERRÍO/TEORAMA. Cuando Nain Manzano tenía 12 años, su papá y los demás padres de familia aportaban una cuota para pagar, al menos, un profesor en su vereda. Lo poco que existe en el Catatumbo se ha conseguido así: con la voluntad, la organización, el trabajo y el aporte de los afiliados a las Juntas de Acción Comunal. En Bogotá, un puente, una escuela, y un maestro tal vez represente poco o nada, en corregimientos como El Aserrío o San Juancito puede transformarlo todo.

Nain, que hoy es un dirigente comunal, heredó esa impronta de su padre. Además de la organización comunitaria, el Catatumbo tiene un legado histórico de movilización. Apenas hoy se están materializando obras exigidas, por ejemplo, en la masiva protesta que paralizó el nororiente en 1997; aún faltan casi todas. Trino Torres, uno de los gestores de aquella protesta, y quien presuntamente fue asesinado unos años después por las extintas FARC-EP, no pudo ver materializado la ampliación del colegio y la construcción del puente sobre el río Catatumbo por los que tanto luchó; el primero en el corregimiento San Juancito, su cuna natal, y el segundo en El Aserrío, punto de comercio neurálgico del municipio de Teorama.

En su tercer día, la Caravana internacionalista que empezó el 24 de julio, llegó hasta El Aserrío. “La manera de construir paz es paralela al trabajo por la libertad, la justicia, la democracia y la vida digna. Quien ha construido esa vida digna son todos los procesos desde las Juntas de Acción Comunal”, aseguró ante los caravanistas el alcalde Uber Conde.

Esa impronta organizativa del Catatumbo también ha costado mucha sangre. Muchos de los liderazgos que estuvieron al frente de aquel Paro del Nororiente fueron asesinados. En la época en la que Teorama perdió a Trino, el paramilitarismo cercaba y sometía la zona. Casi 30 años después, algunos corregimientos y veredas del municipio afrontan un contexto similar. Varios líderes temen hoy movilizarse por la región y desarrollar su trabajo organizativo cotidiano, a causa de los montajes publicados en redes sociales, que los vinculan, sin fundamento alguno, con actores armados. Ese tipo de señalamientos le costó la vida a Trino.

Ante los caravanistas, en el coliseo de El Aserrío, los diversos liderazgos exigieron a los grupos armados que no involucren a los civiles en el conflicto. Pero también reiteraron su rechazo ante la militarización con la que el Gobierno Nacional intentó darle solución a un conflicto que sacó a flote su impotencia e inoperancia.

La fuerza pública, bajo la excusa de combatir a los grupos armados, en lugar de contribuir a la tranquilidad de la región, ha hostigado y generado zozobra entre los pobladores. El 17 de febrero, por ejemplo, mientras la comunidad desarrollaba una actividad en la vereda Piedras de Moler, los militares abrieron fuego contra uno de los grupos armados y también contra la población. Además, impidieron que las ambulancias pudieran entrar al lugar para atender a los heridos.

Según los planes del Gobierno, el decreto de Conmoción Interior, anunciado a principios de año, solventaría parte de las necesidades económicas y de seguridad que reclamaba la región. Pues lo que ocurría — y ocurre— en el Catatumbo amenazaba la seguridad nacional. Las salidas del ejecutivo distan de lo que piensan organizaciones como el CISCA, quien considera que el Pacto por el Catatumbo, una hoja de ruta construida entre el actual Gobierno, las organizaciones y los diferentes sectores, condensa las inversiones que lleva décadas reclamando la zona fronteriza. “Esa forma de hacer gobierno con la gente, coincide con lo que nosotros hacemos”, manifestó Alberto Castilla en la actividad de ayer.

El reconocido líder del CISCA explicó además que ese Pacto no ha sido firmado por el Gobierno, lo que no significa que lo haya abandonado, porque a pesar de tantas largas y que el desenlace no ha sido el esperado, hay algunos ministerios intentando sacar algunas inversiones adelante. De todos los decretos ministeriales que conformaban el paquete de la Conmoción Interior, la Corte Constitucional, encargada de evaluar su legalidad, solo dejó en pie aquel que permite declarar un comandante militar para toda la región, los demás se cayeron.

Para Castilla, la medida del decreto fue el abrebocas de algo que hoy se cocina a fuego lento. Hace unos días, la opinión pública conoció la intención de construir una zona fronteriza económica especial entre Venezuela y Colombia. Son pocos los detalles anunciados hasta el momento, solo una exposición somera de cada presidente. Lo que causa ruido es un tuit del presidente Gustavo Petro en el que solicitaba al gobierno de Qatar su aporte a la solución del problema fronterizo.

En un contexto de guerras geopolíticas, los liderazgos campesinos son conscientes de que el Catatumbo está ubicado en una zona estratégica y posee recursos apetecidos por el mundo. La carretera que atraviesa El Aserrío, recordó uno de los líderes, fue construida para instalar el ducto que transportaría el petróleo explotado en la región, “no fue hecha para la gente, sino para la extracción petrolera […] Hoy el Catatumbo necesita más que nunca la solidaridad, la verdad y la identificación de los intereses que determinan lo que pasa hoy”, remarcó.

El evento de ayer cerró con una petición de Alberto Castilla: “Ayúdennos a saber qué es lo que se trama en la frontera. Nuestra apuesta es el Pacto por el Catatumbo y la Conmoción Interior es una medida que no coincide con lo que quiere la región […] La apuesta del gobierno es ganar elecciones, la apuesta de las comunidades es construir poder popular”.

 

Caravana por el Catatumbo: del cielo ya no caen bendiciones

Previous article

Caravana por el Catatumbo: un nuevo modelo educativo se incuba en las serranías motilonas

Next article
Login/Sign up