La agresión imperialista se ha exacerbado en el mundo. Lo sucedido el 3 de enero en Venezuela da cuenta de cómo las grandes potencias imperiales del mundo quieren repartirse hoy nuevamente los territorios para la extracción de los recursos y con ello la continuación del capital.
Trochando Sin Fronteras habló con Sonia López, vocera del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia e integrante del equipo internacional del Congreso de los Pueblos, sobre soberanía popular y autodeterminación de los pueblos. También de las construcciones históricas que las comunidades han realizado y desarrollado en Colombia y en Venezuela, y cómo esto contribuye a la construcción de poder popular.
Pregunta: El 3 de febrero, se cumplió un mes del secuestro y del ataque que Estados Unidos perpetró a Venezuela, ¿cómo analizan desde el Congreso de los Pueblos esta agresión y cuál es su definición de soberanía y autodeterminación de los pueblos?
Respuesta: Nosotros, como parte del movimiento social colombiano y que hemos tejido unas relaciones históricas de hermandad y solidaridad con el hermano pueblo de Venezuela, por supuesto que partimos por rechazar ese acto. Que sin duda es un acto más de injerencia, de agresión del imperialismo hacia el pueblo y hacia la hermana República de Venezuela. Esto enmarcado en todo un plan y unas acciones que históricamente el capital internacional y la burguesía internacional han ejercido sobre pueblos en el mundo que consideran como su patio trasero, su despensa de riquezas naturales.
En ese sentido, Estados Unidos ha ejercido sobre nuestras naciones de América Latina y del Caribe una serie de intervenciones en varios ámbitos: en materia económica, en lo militar y en materia extractivista, y esto no es de ahora, sino que corresponde precisamente a ese plan de intervención permanente que hace. Tenemos casos en Colombia, por ejemplo, con la implementación de su doctrina de seguridad nacional, generando una injerencia directa sobre situaciones de seguridad de nuestro país. Estamos hablando de la doctrina Monroe. Cómo se ejerce sobre América Latina una intencionalidad supuestamente de protección, pero que realmente lo que busca es el saqueo de los territorios, el despojo de las tierras, de los bienes naturales y demás.
En ese mismo sentido, está el Plan Colombia, en sus diferentes fases, que con la supuesta lucha contra las drogas, realmente lo que hace es un control militar sobre nuestros territorios. Y con este Gobierno que ya está terminando, se afianza o se continúan algunas acciones que violentan la soberanía nacional y popular con estos nuevos convenios sobre la Amazonía, sobre la isla Gorgona.
Pregunta: ¿Cuál es la construcción política que tiene el Congreso de los Pueblos sobre la soberanía popular y esa autodeterminación de los pueblos?
Respuesta: Nosotros hemos dicho que la soberanía recae sobre el pueblo organizado; que tenga la posibilidad de autodeterminarse, es decir, a través de los ejercicios de poder popular, determinarse y definir qué es lo que quiere hacer con sus recursos, con sus territorios, definir sus formas y sus políticas de gobierno. En ese sentido hemos venido construyendo ese concepto, que por supuesto se contrapone al concepto de soberanía monopolizada por las burguesías nacionales. Que consideran reducen la democracia a una representación de unas personas en algunos estamentos del gobierno y del legislativo. Hemos planteado que esa democracia o esa soberanía debe residir sobre los procesos organizativos, que se determinen y que definan sus propios devenires y sus proyecciones estratégicas.
Pregunta: Históricamente, esta franja de frontera entre Colombia y Venezuela ha sido una construcción social de relacionamiento, de hermandad. No se habla de contrabando, sino de un intercambio entre países hermanos. Muchas familias colombianas pasaron al lado venezolano en una época de la violencia y luego regresaron. Muchas familias venezolanas también tienen coterráneos en el lado colombiano. ¿Cómo ha sido esa construcción social de las organizaciones en este territorio?
Respuesta: Para los pueblos, las fronteras son una imposición más de la división y de la repartición de nuestros territorios para ejercer un control sobre la población. Para nosotros es una frontera viva, un espacio territorial donde nos unimos como pueblos y, como bien lo ha dicho usted, en el caso nuestro con la hermana República Bolivariana, ha sido de hermanamiento y de solidaridad permanente, de intercambio cultural y comercial, de que cuando las situaciones se han puesto muy álgidas del lado venezolano, los hermanos venezolanos han estado aquí en nuestro territorio, y lo mismo nosotros, en épocas duras de persecución, de paramilitarización, de violencia estructural y directa contra nuestras comunidades, hemos encontrado en el hermano país un refugio humanitario en el cual nos han acogido; pero también han sido otros relacionamientos, por ejemplo, en cuestiones de salud.
Durante una época, para los araucanos era nuestro primer lugar donde íbamos a exámenes especializados, procedimientos quirúrgicos y demás. También en cuestiones educativas tuvimos convenios de intercambio en educación superior, que fortalecieron esas relaciones sociales. Y, por supuesto, el intercambio comercial permanente de productos que se da en la región, que van y vienen sobre esa frontera que nos une a partir de un elemento muy importante como es el río Arauca. También hemos tenido espacios de discusión, de debate y de construcción conjunta como pueblos hermanos y como procesos.
El Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia tiene una relación directa de apoyo y solidaridad, de construcción conjunta con el poder popular del lado venezolano.
Pregunta: En el transcurso de las últimas dos décadas se han construido dos espacios de Foro Binacional, en el que precisamente las organizaciones sociales, las comunidades organizadas, han analizado las problemáticas, y sobre esas problemáticas y necesidades han construido propuestas. ¿Qué necesidades y problemáticas ustedes han analizado y cuáles son esas propuestas que han llevado de lado y lado a los gobiernos de Colombia y de Venezuela?
Respuesta: Nosotros hemos contado últimamente con dos ejercicios muy importantes. El primer y segundo Foro Binacional de Hermanamiento de los Pueblos. El último fue en septiembre del 2022, en el que desarrollamos espacios de liberación con el objetivo de seguir fortaleciendo esas relaciones de hermanamiento y de desarrollo integral, en el marco de la interculturalidad de los pueblos, reconociendo que somos comunidades diversas, pero que compartimos, como bien lo ha dicho, un territorio y unas problemáticas similares.
En esos dos ejercicios hemos analizado temáticas correspondientes a la productividad, evidenciando principalmente la dificultad que tenemos en la transformación de esa materia prima y de la comercialización de los productos que tenemos aquí. Todo el tema vial, que por supuesto afecta la productividad. Por ejemplo, las comunidades de aquí antes no viajaban por la Ruta de la Soberanía por las dificultades que ya conocemos, pero sí viajábamos por el lado venezolano hacia Cúcuta.
También discutimos el tema de ambiente, territorio y soberanía. Porque las situaciones de extractivismo aquí, de fumigaciones, también han afectado el entorno natural de la hermana República. Además, un gran bloque correspondiente a los pueblos indígenas y afros que, entre otras, comparten territorio colombiano-venezolano y están de los dos lados de la frontera. Y un gran bloque muy importante que es el de los derechos sociales y derechos humanos. Como lo decíamos, asuntos como la salud, la educación, y la emergencia humanitaria generada por el conflicto armado colombiano que afecta a personas que se han desplazado, que han buscado refugio en el hermano país.
Son temas cruciales que compartimos y cada uno de ellos se debatió, y se proyectaron algunas propuestas. Por ejemplo, retomar los convenios en temas de salud, en temas de educación, intercambios; la necesidad de construir un segundo puente binacional en el municipio de Arauquita, que ayude a descongestionar y a formalizar esos procesos económicos de intercambio entre cooperativas para mejorar la productividad tanto de Colombia como de Venezuela, para darle una mejor salida a ese intercambio cultural que legítimamente hacen los pueblos diariamente.
Pregunta: El ataque de Estados Unidos de hace un mes supone grandes retos para los pueblos, para los movimientos sociales y las comunidades organizadas. ¿Cuál es la agenda de las organizaciones de lado y lado de la frontera? ¿Cuáles son esas acciones con las que precisamente intentan seguir construyendo este relacionamiento, este hermanamiento que tienen entre comunidades organizadas?
Respuesta: A partir de la acción del 3 de enero que dejó como resultado el secuestro del presidente constitucional y legítimo de Venezuela, y a la primera combatiente Cilia Flores, se inició todo un proceso de reactivar algunas relaciones y algunos espacios de convergencia entre el movimiento social no solamente de Colombia y Venezuela, sino de Latinoamérica para reclamar el derecho a la soberanía nacional, a la autodeterminación de los pueblos, pero también para un ejercicio de defensa ante las amenazas del imperialismo contra los pueblos de América Latina y del mundo, en aras de defender que como pueblos tenemos un derecho a la paz.
La paz entendida como esa posibilidad, ese goce, ese disfrute de todos los derechos fundamentales que los pueblos han conquistado y que están siendo violados actualmente. Se han planeado varias acciones: ejercicios de movilización nacional, como los desarrollados el 15 de enero; y colectivamente acordamos un día de acción global en solidaridad con Venezuela y con Palestina, siendo dos pueblos gravemente asediados y agredidos durante las últimas décadas.
El 6 y el 7 de febrero, como Congreso de los Pueblos, en hermanamiento con el Poder Popular y con las instituciones de Venezuela, vamos a desarrollar una acción en Cúcuta que consta de dos momentos. En un primer momento, un foro donde analicemos y contextualicemos lo que está pasando, donde podamos tener compañeros y compañeras de Venezuela con su lectura de lo que está pasando, porque hay mucha desinformación. En los medios de comunicación, y principalmente a través de redes sociales, fluye mucha información, mucha de ella falsa o distorsionada, y ese será un espacio para encontrarnos y discutir conjuntamente. Y el día 7, vamos a tener un encuentro binacional de hermanamiento por la defensa de la soberanía, la autodeterminación y la paz. Allí queremos darle un realce a lo cultural, porque es precisamente ese elemento el que nos mantiene unidos y nos permitirá también seguir ahondando en esa lucha de resistencia contra el imperialismo.