Por: Red de Hermandad y Solidaridad
Fotos: Laura Isabel Marín y David Alejandro Pérez
La Caravana humanitaria terminó ayer su trayecto por el Oriente antioqueño para continuar su viaje ahora por el Sur de Bolívar. En su primera semana, los caravanistas iniciaron su marcha el 23 de julio, día en el que se reunieron con senadores de la República en Bogotá. Los días posteriores pudieron conocer la realidad de diferentes municipios del Oriente antioqueño: San Francisco, San Luis, Granada y El Santuario.
En el diálogo con las comunidades del territorio, los integrantes de la caravana escucharon liderazgos juveniles, campesinos, diversos y ambientales. La negligencia a la hora de atender las violencias basadas en género, la descampesinización, la persecución a espacios culturales propios, la pérdida de saberes y prácticas identitarias, fueron las principales problemáticas mencionadas por la sociedad civil.
Las pocas denuncias de las violaciones a los derechos humanos que son evidentes en el territorio, así como las altas cifras de necesidades básicas insatisfechas, fueron ideas reiteradas en las distintas intervenciones. Además, la Caravana pudo escuchar la preocupación del territorio por la reconfiguración del control paramilitar en la región, situación que es desestimada y minimizada por las autoridades locales. Cifras de la Corporación Jurídica Libertad señalan que de los 125 municipios de Antioquia, en el 80% existe presencia del grupo paramilitar Clan del Golfo, ahora autonombrado Ejército Gaitanista de Colombia.
Las distintas formas organizaciones de la subregión antioqueña enfatizaron en el riesgo que puede significar el proyecto guerrerista del actual gobernador del departamento. Desde el Movimiento Social por la Vida y Defensa del Territorio (MOVETE) y la Mesa de Derechos Humanos de la región recalcaron que siguen a la espera de que el Gobierno Nacional le ponga atención la falta de garantías, la crisis humanitaria, y la necesidad de discutir temas como la transición energética.
Según lo expreso una de las personas que habló con los caravanistas, “el monstruo grande de la guerra está otra vez aquí”. En lo corrido del 2024, en el oriente antioqueño han sido registrados más de 100 homicidios.
A pesar de las preocupantes cifras, la Caravana pudo conocer procesos y apuestas por la soberanía alimentaria, el turismo de conservación, la permanencia en el territorio, la cultura, y la ordenación del territorio alrededor del agua.











