Por: Ivan Dario Rojas Moreno
El 24 de agosto se lanzó la primera sesión de la Escuela Territorial de Memoria, la cual fue propuesta a partir del mandato popular hacia el Gobierno del cambio en procura de la Paz Total en nuestro país, en especial con el objetivo de visibilizar las apuestas urbanas y rurales de construcción de Paz Integral Territorial Ambiental – PITA, desde la óptica de las comunidades, movimientos sociales y procesos territoriales de la ciudad de Bogotá.
Esta tiene como antecedente la Escuela Territorial de Memoria “de la Chicha al frailejón” y la Escuela “Luchas populares en territorios de esperanza”, en donde las memorias subterráneas, populares y bioculturales circularon las narrativas y prácticas de defensa de los derechos humanos, por medio de la construcción de resistencias comunitarias a problemas estructurales como el conflicto armado, conflictos ambientales y desigualdades sociales.
Por ello, la Escuela Kimy Permia Domicó estructuró una apuesta pedagógica que permite conocer la diversidad de agendas movilizadas por jóvenes, mujeres, estudiantes, infancias, trabajadores y comunidades étnicas en contexto de ciudad, que se encaminan a la justicia ambiental, epistémica y de memoria colectiva. Esto se ha logrado por medio de la alianza establecida con el Centro de Memoria Paz y Reconciliación, dónde la experiencia cuenta con seis sesiones, la primera de anclaje conceptual dando apertura a las temáticas de la memoria como campo de estudio y de las categorías en construcción del ambientalismo popular.
Luego, se realizarán cuatro recorridos territoriales para estudiar las trayectorias locales y organizativas de Usaquén, Santa Fe, Tunjuelito y Sumapaz. Allí las y los escuelantes aprenderán las memorias colectivas, históricas, del conflicto armado, y las resistencias que han desarrollado las comunidades en procura de fortalecer la vida digna en la ciudad, para finalmente construir una exposición en el Centro de Memoria Paz y Reconciliación, donde sus disertaciones y propuestas se presenten a la ciudadanía en general.
Esta escuela es fundamental dado que Bogotá alberga 470,000 víctimas del conflicto, aunado a qué es el centro de expresión de la diversidad política del país, como también es un territorio amenazado por múltiples actores armados que han generado hechos victimizantes en su idea de urbanización de la guerra. Pero también es el espacio donde los movimientos sociales han fortalecido experiencias de autogestión, apuestas por Planes de Vida y Planes Alternativos de Ordenamiento Territorial que buscan proteger los ecosistemas estratégicos, la conectividad biológica, el vínculo intergeneracional e intercultural, con el fin de erradicar todo tipo de violencias estructurales, de género, estatales, funcionales, cognitivas o contra otros tipos de naturaleza.
De esta forma la experiencia de “Las siembras de la paz, la cosecha de las transformaciones” aportará reflexiones sobre paz urbana, sistematizando e invitando a participar efectivamente en la incidencia en las políticas públicas de la ciudad, esto en materia de memoria, derechos humanos y derechos colectivos. Siendo así un proceso estratégico para avizorar nuevos horizontes, dónde la movilización, la exigibilidad y transformación de la realidad territorial, sean la clave para la defensa de las múltiples expresiones de la vida.











