Por: Caribe Investigación
Mucha agua ha corrido desde el ataque militar de Estados Unidos a Venezuela ejecutado con total impunidad el pasado 3 de enero, ataque a través del cual secuestraron al presidente Nicolás Maduro, y a su esposa Cilia Flores.
La advertencia estaba dada desde mediados de 2025. Con la nueva Doctrina de Seguridad Nacional (DSN) o doctrina Trump, la administración del republicano apostaba por la reconquista de lo que ellos denominan su patio trasero y la apropiación de todos los recursos de interés por la fuerza militar, sin ningún atisbo formal para respetar los mecanismos de control de su propio Congreso, del derecho internacional o los derechos humanos.
Venezuela, lamentablemente, se convierte en el primer escenario para la aplicación de la DSN en la región. Algo que ya se había alertado incluso antes de que publicaran este manifiesto neocolonial. No olvidemos que los Estados Unidos viene recomponiendo el poder, la influencia política y militar en América en los últimos quince años —por lo menos—. Por ejemplo, EE.UU. fue el principal artífice de la campaña de manipulación que provocó la disputa territorial por la región del Esequibo, con la cual terminaron enfrentadas Guyana y Venezuela; pero también el promotor tras bastidores del debilitamiento de la Comunidad del Caribe (Caricom) con la finalidad de aislar al país bolivariano.
Consumado el acto terrorista, queremos referirnos a varios puntos e interrogantes que ponen en duda el triunfalismo mediático expresado por la administración Trump:
1. Lo que el presidente estadounidense asume con orgullo como una victoria impecable se le está convirtiendo en una verdadera caja de Pandora. Sectores políticos de Estados Unidos no tardaron en condenar el ataque militar, no porque sean amantes de la democracia y la libertad, sino porque existe una confrontación interna que busca bajar del podio a un presidente que no duda en utilizar la violencia contra su propio país (el ICE actúa a sus anchas en todo el territorio violando cualquier ley federal), un presidente que no duda en asaltar la propia constitucionalidad estadounidense para enriquecerse o favorecer a sus amigos de manera descarada.
2. Con una votación de 52-47, el Senado de EE.UU. avanzó en una Resolución de Poderes de Guerra para retirar tropas de las costas de Venezuela o evitar otro ataque militar sin autorización congresional, aunque es un paso previo, porque se requiere la aprobación de la Cámara de Representantes y, a final de cuentas, podría enfrentar un veto presidencial de Donald Trump.
Esto da cuenta de un ambiente desfavorable y la inconformidad de integrantes de su partido. Los republicanos también comienzan a reclamarle por el tono amenazante que ha mantenido por el asunto de Groenlandia: el senador republicano Thom Tillis criticó duramente al asesor de Trump, Stephen Miller, por justificar una anexión de Groenlandia tras el secuestro de Maduro.
3. El mismo Trump declaró hace poco que el Partido Republicano está obligado a ganar las elecciones intermedias de noviembre próximo, porque de lo contrario enfrentaría un juicio político que lo desplazaría del poder.
4. Que el Departamento de Justicia desestime el principal cargo (por narcotráfico) contra el presidente Maduro desbarata toda la tesis y la campaña que urdieron contra Venezuela los últimos meses. No existe el Cartel de los Soles ni tiene fundamento la acusación de narco gobierno. Y esto jugará en contra de Trump en un país donde los estados de opinión tienen un peso importante en la arena política. Digámoslo otra vez: se acercan las elecciones intermedias. Lejos de parecer un presidente derrotado, Maduro fue registrado por la prensa gringa y mundial como un prisionero de guerra, secuestrado en el ejercicio soberano de poder en Venezuela.
5. Los dos abogados seleccionados por Maduro para su defensa son de larga y respetable trayectoria en el mundo de las leyes de Estados Unidos, por lo cual no será fácil una condena contra el presidente venezolano. Y en esto será clave el debate público y la experiencia del chavismo en materia comunicacional y de denuncia, tanto en EE.UU. como en Venezuela y el resto del mundo.
6. No solo los sectores políticos tradicionales de Estados Unidos reaccionaron en contra del ataque militar. Sus propios ciudadanos salieron a las calles a protestar. Lo mismo sucedió en otros países de América Latina y del mundo. En parte, el repudio se debe al trabajo de solidaridad que por años Venezuela ha ido tejiendo con otros pueblos; otros, sencillamente repudiaron la invasión porque mojan sus barbas al ver las de su vecino arder. ¿Quién será el próximo?
7. Varias lecturas pueden hacerse con respecto al objetivo del ataque. Tal vez, la administración Trump esperaba una reacción masiva de venezolanos en las calles celebrando el secuestro de Maduro y exigiendo el derrocamiento de la “tiranía”, o una reacción en cadena del alto mando militar que desbaratara lo que lleva 25 años en construcción política, o conatos de enfrentamiento entre militares. La realidad indica que el chavismo sigue ejerciendo el control político en Venezuela. La cotidianidad del venezolano sigue su curso, a pesar del efectismo mediático y de la subida estrepitosa del dólar en los últimos días.
8. Lo anterior va de la mano con las declaraciones de Trump desde el ataque. A pesar de la actitud hostil y amenazante, y del supuesto control que dicen tener los Estados Unidos hoy en el país hermano, la administración Trump sabe que debe negociar con el gobierno venezolano (hoy en cabeza de la presidenta Delcy Rodríguez). O, ¿cómo se explica que haya dejado a María Corina Machado fuera de la fórmula?
Ni la oposición tiene el piso político y el poder institucional para servir de portaviones a la administración Trump para un eventual gobierno de transición, ni a los Estados Unidos le conviene una guerra prolongada en el país que conserva la mayor reserva de petróleo del mundo, e importantes y cuantiosas reservas de gas y oro.
Al gobierno venezolano tampoco le conviene una intervención militar. Este escenario le posibilita hacer una negociación que, a pesar del ruido y la amenaza, le ayude a destemplar el escenario y sumar voces de condena, mientras trabaja a la par por la defensa y liberación del presidente Maduro. Trabajar en victorias tácticas, sobre todo desde la opinión pública.
9. ¿Fue aleccionador el golpe militar? Sí, pero no encontró el objetivo inmediato. Al contrario, levantó voces de protesta en todo el continente. Decimos aleccionador porque también le envía un mensaje a toda la región: vamos por lo que nos interese y no respetamos la soberanía de nadie. O están conmigo en una relación de sumisión o están en contra. Venezuela era precisamente el mal ejemplo de la región: el que rompió con el colonialismo, el que no siguió las reglas ni las imposiciones, el que lleva más de 20 años resistiendo y desarticulando cualquier conspiración, el país que estratégicamente y de manera solidaria compartió su petróleo en una nueva forma de relacionamiento e intercambio.
10. El golpe militar buscaba también atemorizar al gobierno venezolano para obligarlo a una rendición o una negociación poco favorable. Por los puntos anteriormente señalados, ambas partes irán pulsando para lograr una negociación en torno a la comercialización del petróleo y otros temas de interés económico. El ambiente sigue siendo hostil, sin embargo, Venezuela tiene la oportunidad de contraatacar mediáticamente mientras mantenga el orden y la conducción en casa; sí, sigue gobernando el chavismo en Venezuela.
11. Lo contradictorio de todo esto es que Trump se pronuncia casi todos los días sobre Venezuela como si estuviera gobernando (tutelando) directamente el país, hablando de cómo utilizarán su petróleo y las condiciones para hacerlo. Toca esperar cómo se van moviendo las fichas en el tablero y si el chavismo puede soportar la presión y amenazas en medio de una negociación que no pinta fácil, pero que puede ser favorable al mismo tiempo.
Evidentemente, Estados Unidos asoma un poder indirecto sobre Venezuela porque mantiene bloqueadas las costas del Caribe venezolano y en persecución los buques petroleros que salen del país. Y vaya que se jactan de ello (todos los días amenazan y dictan líneas). Mas los propios organismos de inteligencia gringa (según la prensa de Estados Unidos) le han advertido a la administración Trump que la estabilidad de Venezuela la garantiza el chavismo; no es fortuito que indirectamente acepten a Delcy Rodríguez como interlocutora válida y hayan depuesto a María Corina Machado como actor clave en el futuro inmediato de Venezuela. Sí, lo de María Corina Machado no es un asunto de “respeto” como dijo Trump eufemísticamente, sino de manejo de poder político y militar, algo que en el fondo Estados Unidos sopesa a pesar de la soberbia y la imposición.
12. El ataque militar directo del pasado 3 de enero confirma que las agresiones indirectas previas, golpes petroleros y militares, saboteos a la infraestructura del país, financiamiento de paramilitares, sanciones y confiscación de bienes y fondos en el exterior, lejos de doblegar al chavismo lo fortaleció. El último recurso era la fuerza directa y ya vemos que no existe consenso en los propios Estados Unidos para avalar semejante irrupción de la soberanía de Venezuela. Además, sectores económicos de Estados Unidos tienen inversiones e intereses tanto en Venezuela como en toda América. ¿A quién le conviene un continente prendido en llamas?
13. Por último, mencionaremos un elemento que no es nuevo en cuanto al chavismo se refiere, y que se debe considerar sí o sí para interpretar los próximos acontecimientos. Cuando el presidente Chávez luchaba contra el cáncer, previó el escenario político inmediato y ordenó el ajedrez nacional para garantizar su sucesión. Por eso, en alocución nacional designó a Nicolás Maduro como el timonel del barco para los próximos años; no dejó dudas al respecto. A pesar de los embates y las sanciones, y de las críticas que se le puedan hacer a la administración de Maduro, esa movida de Chávez perduró hasta hoy y se renovó este mes: secuestrado Maduro, el chavismo se mostró unido, sigue operando y administrando el país porque previó el actual escenario, asumiendo como principio de conducción la bandera de la paz y el diálogo para no caer en el juego de la guerra y la provocación de los Estados Unidos. ¿Cuántas veces le decretaron el fracaso a Maduro porque supuestamente no estaba a la altura de Chávez?
Todo esto nos indica que la victoria de Trump es más mediática que real. La urgencia por obligar a Venezuela a una negociación desigual se debe a la presión que él mismo está sufriendo en el Congreso, a la pérdida de apoyo de los propios republicanos.