Un día, en mi pueblo, al que regreso cada vez, de la manera más casual, encontré una forma de interactuar con mi objeto de estudio… “la sociedad”. Todo comenzó con la dulce Ada Luz, amiga entrañable de la pubertad, aquella que aún pinta sirenas, escribe poesía y practica malabares en su propio bosque (Jardín del barrio 1ro de Mayo en Riosucio, Caldas) que en una amistosa conversación me expuso sus planes para compartir un ejercicio de lectura y escritura con la comunidad local: Recitales de megáfono y antorchas, con artistas de la calle, jóvenes y adultos, empleados y desocupados, con cuentos sobre el amor, la guerra, la naturaleza, etc., como estrategia para inculcar una tradición riosuceña por las letras.
Y así, sin planearlo, entre la espada y la pared, como un desafío inesperado me dijo: ¿vos desde tu proceso académico, como podes participar? En ese momento se me ocurrió la brillante (o estúpida) idea de hacer graffiti para que unas buenas palabras como gritos en las esquinas, generen controversia y opinión. Quise convertir las paredes en espacios de reflexión, hacer del panorama urbano una representación crítica de la sociedad local, transformar la cotidianidad montañera con palabras que desestabilicen la inteligencia y sensibilidad del transeúnte. Preocupado por la cómoda insensatez que vive nuestra tierra, quise arriesgar mi pellejo para legitimar la crítica como salvavidas del crecimiento espiritual y social.
¡Busquemos ser dignos de censura! Fue lo primero que rayé para darme ánimo. “+ Arte – Política… La imaginación al poder!”, como invitación a cambiar de perspectiva. ¡Existir no es solo consumir!, como forma de confrontar a los lectores. ¡La educación es la revolución de los pobres!, como enseñanza del gran Robespierre. ¡Todo lo sólido se desvanece en el aire!, como advertencia de Marx el visionario etc…etc…etc. Todo sin ninguna incitación partidista o subversiva, con la sofisticación de Rousseau, y la sabiduría de Martí, divulgando sus nombres y mostrando otras formas de ídolo; no el vulgarizado en los medios oficiales, el idealista, que en un pueblo de mitos y tradición carnavalescos necesita resurgir.
La idea del graffiti guarda un peso simbólico variado, entre otros el de la “transgresión”, romper la cotidianidad de manera abrupta con fines “reflexivos”. A diferencia de otras formas de trasgresión, ésta encierra una idea, lanzada con valentía, acorazada de pasión, que remueve la psique para romper los límites impuestos a la palabra. Como toda experiencia está sujeta a resultados prácticos, la puesta en marcha del “Proyecto Lápiz” trajo consigo algunas dificultades. Rayar una pared, o sea, traspasar ciertos límites, choca con la ley, lo que conlleva a tener problemas con los guardianes del orden: La policía, sobre todo cuando dediqué el muro más grande de una casa en ruinas para decirles “Policía Nacional… sus ráfagas de eficiencia nunca podrán ocultar su perpetua ignorancia”. Así que decidí ocultar mi nombre y firmar con el símbolo Sigma encerrado en una “bombita”, inspirado en el documental de Pierre Bourdieu: “Sociología, deporte de Combate”.
Salía generalmente solo después de la una de la mañana, nervioso, algo ebrio para evitar el pánico, con una mochila llena de guaro y pintura, inspirado, escondido pero feliz; hasta que una noche, de las varias en que salí, encontré mi mayor calamidad, una mujer hermosa. Un descuido premeditado conectó su forma de ver la vida con mi proyecto, y así, empujados por Dionisio, rayamos frases de Borges y Oscar Wilde, traspasamos la barrera de lo lógico a lo carnal. Fue una buena noche de la que no me arrepiento, aunque sus consecuencias vinieron pocos días después.
Sin entender aún el por qué, aquella mujer que llamaré Nadia, reveló hasta el más pequeño detalle a no sé cuantas personas, y el chisme explotó. Una carta, leída en una reunión de profesores, policía, padres de familia y demás, decía cómo, tras averiguaciones previas, se concluye que el Sociólogo de la U. de A… “un antisocial subversivo, era responsable de deteriorar las paredes de la institución”, para lo cual el señor rector debía remitirse a poner caución con las autoridades competentes. Es realmente triste observar cómo me encasillan en el papel de tirano y subversivo, para no confrontar la realidad social del municipio. A éste punto, con el señalamiento y la persecución las cosas se complican un poco más, pues mi señora madre, profesora de aquella institución y quien sustenta mi estudio, escuchó semejantes palabras sobre quien hasta ese momento nunca había tenido una queja, también lo escuchó mi suegra y otros conocidos que simplemente no lo podían creer.
El problema mayor fue solucionado, los 3 muros del colegio sanados y la caución no efectuada, (¡gracias mamá!!!). A pesar del señalamiento, de que mi novia de 6 años me terminara y aunque no pude ir al pueblo en algunos meses, el ejercicio se cumplió, y mejor aún, se transformó, pues busqué desarrollar otros recursos, e inspirado en una práctica local, “el panfleteo” y la “denuncia” quise llevar mi ejercicio de opinión a otro nivel… práctica que otros asumieron también.
Antes de las elecciones parlamentarias pude concretar mi composición con la impresión de 2 ensayos y 12 imágenes (Collage) que inventé, reproduje, regalé, pegué, y tire puerta a puerta, donde expongo mis ideas sobre la necesidad del ejercicio crítico en nuestro municipio, todo lo sintetizo allí, donde expongo el rostro desfigurado de una democracia construida a machete y motosierra, que huele a pólvora de cartucho y que configuró con el sufrimiento de sus ciudadanos un sistema político para las elites, a partir de una macabra alianza con la muerte. Como dicen, lo demás es historia.
Por último, con todo esto solo quiero generar una reflexión y a la vez invitar a “grafittiar”, a rayar… rayar para sacudir las mentes y así devolverle a la palabra su poder emancipatorio y de reacción. Buscar ser digno de censura para romper el letargo de una sociedad atrasada en su conciencia frente a la comunicación y sus alcances. Expresarnos de todas las formas por el derecho que tenemos y que la sangre de otros hombres en luchas pasadas legitimó.