ActualidadDerechos HumanosInternacional

Voces en resistencia al fascismo y el nazismo en Giessen, Alemania.

0

Por: Vladimir Betancur Arias y Bruno Mayer*

Luego de la Segunda Guerra Mundial, con la caída del Tercer Reich, comenzó un proceso conocido como la desnazificación [Entnazifizierung]. Pensado para disolver todo lo relacionado con la dictadura (políticas, instituciones, filosofía), y juzgar a los militantes del Partido Nacional Socialista, los miembros de las fuerzas armadas, las milicias, como a los dirigentes de las organizaciones de masas, es decir, las juveniles, de mujeres, o de obreros, con las cuales se buscaba que la ideología de los nazis llegara a cada ciudadano reconocido como alemán por el Estado. Tal proceso, que duró hasta 1951 siendo coordinado por las fuerzas aliadas, vencedoras en el conflicto bélico internacional, fue orientado desde distintos procesos de investigación a identificar todos los implicados en crímenes de guerra para llevarlos a juicio. A pesar de esto, la ideología nazi nunca se fue del país, mutó, cambió; la desnazificación nunca se completó, debido, en parte, al comienzo de la Guerra Fría, donde el nuevo enemigo eran ahora el comunismo y la Unión Soviética.

Durante la segunda mitad del siglo veinte, emergieron nuevas organizaciones de extrema derecha con afinidades específicas por la ideología y las estéticas nazis, quienes mantenían contacto con exnazis sobrevivientes, incluso algunos de ellos vinculados al ejército, a la OTAN, como a la administración estatal, aunque existe desde el fin de la guerra una ley contra símbolos hostiles a la constitución, presente en el código penal, que incluye la prohibición de simbologías y gestos nazis. 

Las décadas pasaron, los viejos nazis murieron, pero sus ideas no. Por ejemplo, al partido Die Heimat [La Patria], antes NPD (Nationaldemokratische Partei Deutschlands) [Partido Nacionaldemócrata de Alemania], de extrema derecha, se le prohibió recibir financiación estatal el martes 21 de enero de 2024, siendo despojada del trato fiscal preferencial, generalmente otorgado a los partidos, años después de ser determinada como hostil a la constitución y la democracia, como afirma DW, frente a la decisión tomada por el Tribunal Constitucional de Alemania:

“En 2017, el Tribunal Constitucional dictaminó que el partido, entonces conocido como NPD, era hostil al orden constitucional y democrático de Alemania. Pero el tribunal decidió no prohibir a este partido, considerado marginal, argumentando que recibía muy poco apoyo para ser una amenaza viable.  El Parlamento respondió aprobando una nueva ley que permite despojar a los partidos extremistas de financiación estatal y beneficios fiscales. Con la decisión de este martes, es la primera vez que se aplica tal ley” (DW. 23 de enero de 2024).

El partido AfD (Alternative fuer Deutschland) [Alternativa para Alemania], fundado en 2013, de clara filiación ultraderechista, xenofóbica, ultranacionalista, antisemita y contraria a la Unión Europea, que empezó como un partido liberal-conservador, creó una organización juvenil que funcionó como asociación, con cierto nivel de independencia, y discursos afines al nazismo, la cual fue clausurada por el mismo partido temiendo que el gobierno alemán los prohibiera, lo cual implicó fundar otra nueva que depende directamente del partido. Esto, a pesar del fortalecimiento reciente de este tipo de ideologías en Europa, como afirma Carles Censo:

“En Francia, las agresiones antisemitas crecieron un 74 % en 2019 y otro 27 % en 2020. En Alemania, en el 2018, la policía registró 1.646 crímenes de carácter político y religioso contra judíos, con un aumento de más del 10% respecto al 2017. Fue en dicho año cuando los diputados de AfD en Baviera abandonaron la Cámara durante un homenaje a las víctimas del nazismo” (2020, p. 170).

Esta organización que se muestra como alternativa, en su ejercicio por extender sus tentáculos, ha logrado crear vínculos con Moscú, a donde se han dirigido muchos de sus miembros buscando ampliar sus fuerzas, potenciarlas, como afirma Benjamin Bidder, reportero de economía y negocios para la revista alemana Der Spiegel:

“A principios de 2016, se supo que la organización juvenil JA de la AfD, presidida por Markus Frohnmaier, buscaba una alianza oficial con la “Joven Guardia” del partido Rusia Unida del Kremlin. Gauland y Pretzell no han hecho comentarios sobre los viajes, financiados por fuentes rusas, o solo han hecho breves declaraciones. Pretzell fue incluido como “invitado de honor” por los organizadores de la conferencia en Crimea. […] Gauland defendió su política hacia Rusia con referencia a la historia alemana. Afirmó que seguía la tradición de Bismarck y Metternich: «Forma parte de la tradición germano-prusiana mantener buenas relaciones con Rusia»”.

La extrema derecha europea está lejos de ser un mero fantasma del pasado, pudiendo ser comprobado esto con los hechos ocurridos en Colonia (Alemania) el 9 de junio del 2004, cuando una bomba de clavos ubicada en la calle Keupstrasse por personas de un colectivo autodenominado [Clandestinidad Nacional Socialista] (Nationalsozialistischer Untergrund, NSU) dejó 22 heridos, algunos gravemente; otro caso de extremismo derechista fueron los hechos ocurridos en Hanau (Alemania), el 19 de febrero del 2020, cuando un hombre afecto a la AfD mató a tiros a 9 personas e hirió a 7 más, la mayoría de origen migrante, para luego asesinar a su madre y dispararse a él mismo. Dicha violencia no se encuentra exclusivamente dirigida a migrantes, tal como cuenta un sindicalista alemán:

“El terrorismo de extrema derecha lleva mucho tiempo afectando a los propios representantes del sistema: en Heilbronn, los terroristas del NSU mataron a la policía Michèle Kiesewetter de un disparo en la cabeza, mientras que su compañero sobrevivió por poco a otro disparo en la cabeza. El presidente del gobierno regional de Kassel, Walter Lübcke, miembro de la Christlich-Demokratische Union (CDU) [Unión de Democracia Cristiana], fue asesinado por la espalda de un disparo en la cabeza por un extremista de derecha. En comparación con el terrorismo mortal, el incidente de Berlín en 2020 parece casi cómico, cuando unos conspiradores intentaron asaltar el Reichstag; casi lo consiguen, ya que el edificio del Bundestag solo estaba protegido por seis policías, y no por 6.000 como los pabellones feriales de Giessen”.

Ante la necesidad de fortalecer las bases juveniles del partido, la AfD se ha ocupado de mover sus ideas desde las redes sociales, mostrándose como supuesta alternativa, presentándose como un partido antiestablecimiento. En dicho contexto, el día 29 de noviembre de 2025, la AfD realizó el encuentro fundacional de su nuevo movimiento juvenil en la ciudad de Giessen, estado de Hessen, el cual encuentra amplia resistencia en toda la República Federal Alemana, cuando los movimientos sociales y la sociedad civil movilizan todas sus fuerzas, logrando detener las carreteras, llenándolas de color, consignas, agitación, diversidad, indignación y alegre rebeldía. Decenas de buses llegaron de todos los rincones del país para sentar su posición, acompañar las organizaciones locales, y afirmar que no permitirán que el fascismo o el nazismo regresen al poder.

La movilización, realizada a un mes de comenzado el invierno, convocó sindicatos, partidos, organizaciones y colectividades de izquierda, a las organizaciones participantes de Wiedersetzen [Oponerse], quienes hacen una oposición activa a la AfD, además de organizaciones juveniles, la iglesia católica y la evangélica, colectividades y organizaciones LGBTIQ+, de migrantes, entre otras formas de expresión de la movilización social de todo el país, planeada desde julio del presente año. En general fue una marcha tranquila, con una par de excepciones, en cierto sentido inusitados para el contexto Alemán, donde la policía tiende a ser más “respetuosa de los derechos humanos”, y no lanza gases ni bombas a los manifestantes, tal como afirma el sindicalista alemán, en referencia a un video que circuló ampliamente por las redes sociales donde se· muestra como “en la B49 (una autopista), un contingente policial se abalanza, a pie, a toda velocidad sobre un grupo de manifestantes que caminan lentamente y comienzan inmediatamente a golpearlos con porras”.

Con la piel y el corazón entretejidos a los ríos de gente, e intencionados a latir en rebeldía vitalista y la indignación compartida, presentamos a continuación sueños compartidos y propios de algunos y algunas participantes; son palabras que caminan, tienen rostro, voz; unas son migrantes, otras obreras europeas, jóvenes, y queer. Los y las compañeras con quienes conversamos durante la movilización y luego de ella, con conciencia clara, llenos de motivos, saben que no solamente los movimientos sociales sueñan el mundo, también la ultraderecha lo hace.

“Muchos jóvenes votan a la AfD porque se sienten abandonados por la política actual. Esto es así porque, de hecho, tanto la CDU como el Sozialdemokratische Partei Deutschlands (SPD) [Partido Socialdemócrata de Alemania] hacen política principalmente para los mayores y los ricos. La AfD también lo hace, pero lo envuelve en un montón de declaraciones populistas que hacen que los jóvenes, con poca competencia mediática, consideren a la AfD un partido que apoya a los jóvenes. Además, muchos jóvenes anhelan la estabilidad que se ha perdido en los últimos años”, afirmó un estudiante alemán de secundaria.

Por otro lado, un afgano, al ser refugiado, señaló con toda claridad cómo el sueño de unos puede convertirse en la pesadilla de otros: “Sueñan con una sociedad nacionalista para los alemanes “puros”. A esto se suma que no toleran otras religiones y culturas. Sueñan con una sociedad etnonacionalista blanca”.

Los migrantes, como los refugiados marchantes e incluso muchos que no lo hicieron por miedo, son injustamente rechazados o temidos, pero se encuentran profundamente agradecidos con este país que les recibió, apoyó, y les dio trabajo,  también enarbolan sus sueños, subjetivos y colectivos, como banderas de lucha contra el fascismo, el nazismo y todas las formas de opresión, incluidos los fundamentalismos; estas personas, como nos contaron algunas de ellas, saben bien que la dignidad humana debería ser inviolable, asunto presente en la constitución, que tienen derecho a ser aceptados y respetados, a formar parte de esta sociedad, a no ser víctimas del odio, causante en parte, de su situación actual. 

“El fascismo debe combatirse en todas partes. Por fascismo entiendo el odio hacia otras personas, hacia personas de otro color de piel, y el odio hacia personas con otra ideología u otras creencias. Como los talibanes en Afganistán. Este odio no es nuevo para mí, ya que en Afganistán los talibanes gobiernan de la misma manera. El fascismo solo puede existir porque la opresión y la represión se han normalizado. El fascismo se nutre de la propaganda, ya que quiere presentar temas complicados de forma simplificada. Por ejemplo, en el tema de la migración, quieren deportar de la noche a la mañana a millones de personas, aunque saben que eso no se ajusta a la realidad”, complementó el migrante afgano militante de izquierda.

De manera similar, un joven estudiante de colegio afirmó cómo la lucha contra los nazis va de la mano de la lucha contra el racismo, el patriarcado y la xenofobia, al igual que la lucha contra la homofobia, la transfobia y otras formas de exclusión: “Los nazis representan una acumulación de todas estas luchas y encarnan todo aquello a lo que nos oponemos. La lucha contra los nazis no solo significa una lucha por las personas marginadas, sino por los derechos humanos en general”.

Su argumento va en una dirección similar a las palabras de un activista LGBTIQ+, quien amablemente nos concedió una entrevista, y señaló la necesidad de la unidad en la diversidad, afirmó sentir miedo frente al fortalecimiento de la extrema derecha: “Debemos unirnos por la comunidad, que debemos ser valientes, que debemos luchar y unirnos por la diversidad […] Y por eso, personalmente, tengo miedo de que este viento de odio que la AfD ha generado en los últimos años, se transforme en la juventud, si no lo ha hecho ya, y se establezca y también se convierta en el viento de odio de la próxima generación”.

Las exclusiones, opresiones o discriminaciones que experimentan las distintas personas con quienes conversamos no son las mismas, no es lo mismo ser un hombre trabajador blanco alemán, que un joven en edad escolar, una mujer, una persona queer, un refugiado afgano o un estudiante doctoral Ecuatoriano; el capitalismo, el colonialismo, el monoculturalismo siempre se ha beneficiado de la explotación, la guerra, la represión y el despojo, en nombre de la religión o de la civilización, de la democracia y la libertad, de esta manera, las luchas de los movimientos y las diversidades sociales son mucho más amplias que las fronteras de los Estados nacionales. “En América, Europa, Asia y Latinoamérica, tenemos una antihistoria mundial contra los queer. Hay países en Latinoamérica que todavía no tienen tantos derechos queer como nosotros (en Alemania)”, señaló el activista LGBTIQ+).

Sobre la islamofobia, el odio a los cristianos, el antisemitismo y la solidaridad internacionalista con los pueblos del mundo, un compañero refugiado nos dijo que era “consciente de una cosa: los musulmanes radicales, los cristianos radicales y los judíos radicales (sionistas) son un problema para la convivencia pacífica […] para mí son lo mismo que la AfD, solo que con formas y disfraces diferentes. Por lo tanto, […] el antisemitismo, la islamofobia y el odio a los cristianos son inhumanos, de mal gusto y contrarios a las propias creencias de estas religiones […] Me parece insoportable que, en el siglo XXI, se niegue a las mujeres el acceso a la educación, como ocurre en Afganistán.  Así como en Alemania luchamos contra la AfD y el fascismo, también debemos luchar contra la elección de un candidato presidencial de extrema derecha, como en el caso de Chile, porque el fascismo solo quiere una cosa en todo el mundo: difundir el odio. Las aspiraciones neocoloniales vuelven a estar en auge. Esto se puede ver claramente en el Caribe y en Venezuela. Esta política de los Estados Unidos conduce a la desestabilización de la región y a que los países no puedan seguir desarrollándose de forma soberana”.

Toda esta movilización y lucha, a nivel de la República Federal Alemana, como nos contó un compañero estudiante ecuatoriano, no se ha trasladado a las votaciones, donde sí se han visto reflejadas narrativas racistas y xenófobas, marcando a unas personas como “afectadas” por la migración y a otras como “causantes de tales afectaciones”, es decir, migrantes; sobre todo musulmanes. 

“Tienes mucha más gente votando a la AfD que a la izquierda [Die Linke] o los verdes. En la última elección hubo un aumento en la votación de la izquierda, pero no llegaba al 10%. Por otro lado, tienes a la AfD colocándose ya con el tercer puesto a nivel nacional. Y con una tendencia creciente. Me parece que la lección está en que la derecha se apoderó del discurso innovador, del discurso que te mueve. Y la gente es susceptible a eso. La gente no tiene tiempo de profundizar por qué existe el racismo; la gente ve que los extranjeros tienen conductas que no son bien vistas, por ejemplo, aquí el tema de la basura, puntualidad, silencio, y se tragan toda la narrativa de las ultraderechas”, manifestó el estudiante doctoral ecuatoriano.

Luego de las acciones emprendidas, se están organizando las siguientes, que consistirán en bloquear el congreso del partido AfD, así como otras manifestaciones más pequeñas. Es una posibilidad real la llegada de este partido a gobernar los estados federales de Sachsen-Anhalt, y Mecklenburg-Vorpommern, además del aumento de sus curules dentro del Bundestag, el parlamento federal.

La movilización realizada el 29 de noviembre del 2025 en la ciudad de Giessen, fue, según las voces de la calle, una de las más grandes manifestaciones realizadas tanto en la región como en el país durante mucho tiempo, ilustrándonos el descontento, la rabia y el deseo profundo de evitar la llegada al poder de la extrema derecha, por todos los medios posibles que nos permitan defender la vida en diversidad, libertad y autonomía.  

*Docente, investigador de la Universidad de Antioquia, Colombia;  sindicalista y militante del partido Die Linke de Alemania.

 

¿Podemos dormir tranquilas?

Previous article

El movimiento contra ICE crece en Estados Unidos tras el asesinato de Renee Good

Next article
Login/Sign up