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Caravana por el Catatumbo: un nuevo modelo educativo se incuba en las serranías motilonas

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Por: Juan Alejandro Echeverri

LA TRINIDAD/Catatumbo. De cada 100 niños que inician la escuela en el Catatumbo, solo 27 terminan el bachillerato. La deserción escolar en la región fronteriza ronda cerca del 73 %. En estas cifras se sustenta un piloto educativo único en el país que están desarrollando el Ministerio de Educación, el Comité de Integración Social del Catatumbo (CISCA) y las Asociaciones de Juntas Comunales de San Juancito, corregimiento del municipio de Teorama, y también La Trinidad y Honduras, corregimientos montañosos del municipio de Convención.

La comunidad socializó ayer esta iniciativa con los integrantes de la Caravana internacionalista, que en su cuarto día empezó su trasiego por las empinadas serranías de la región. En la etapa de diagnóstico, contó el líder comunal, pudieron identificar que las economías extractivas de la región están llevando a que las infancias no vean en el sistema educativo y las aulas un lugar atractivo. La escuela, tal como está concebida, inculca temáticas ajenas a las realidades de los niños y niñas. El maestro les enseña jirafas que pastan en las sábanas africanas, mas no la relación de cuidado que existe entre el campesinado y la naturaleza. “Es como si el niño, siendo campesino, empezara a deconstruir su identidad para construir otra que hace que el niño salga expulsado del territorio, porque el sistema educativo no es atractivo para el campo. El docente constantemente te está diciendo que ser campesino no tiene valor, y que, si quiere estudiar para ser alguien, debe salir del territorio”, explicó otro de los líderes que ha participado en la iniciativa.

Al considerarlo un eje transformador, lo que plantean el CISCA y las Juntas de Acción Comunal es que la educación debe ser territorializada y pertinente para la identidad del sujeto. En lugar de una formación intramural, explicó uno de los dirigentes comunales, debe considerarse el entorno como un lugar de aprendizaje. Partiendo de esta concepción, ya no habrá justificación para decir que se carece de un espacio para aprender física, porque alrededor están las quebradas y las plantas; el territorio como primer laboratorio para hacer experimentos. “Pero el docente no tiene capacidad de aprovechar eso”, afirmó el líder.

Ese enfoque diferencial, saca provecho entonces del saber de los abuelos mayores, tiene en cuenta los ciclos de vida campesinos, determinados por la producción de alimentos, el cuidado del territorio y la organización comunitaria, como elementos fundamentales para la pervivencia en el territorio.

La primera fase de la iniciativa se ocupó de caracterizar la situación de los niños y niñas, pues en el Catatumbo no existía educación inicial porque la gran mayoría de los pequeños de tres a cinco años no estaban inscritos al SIMAT (El Sistema de Matrícula), que en pocas palabras es el que convierte a esos infantes en cifras para que puedan ser luego registrados y se les pueda garantizar ese derecho fundamental.

La segunda fase de la propuesta está en formulación. Según uno de los entrevistados, de allí deberá surgir la ruta que permita entablar un diálogo con las comunidades, y así convertir los Proyectos Educativos Institucionales (PEI), en Proyectos de Educación Comunitaria y Campesina (PECC). Con este modelo aspiran a que el campesinado, reconocido como sujeto político de derechos y especial protección en el Acto Legislativo 01 de 2023, tenga un modelo de enseñanza propio tal como ocurre con las comunidades indígenas.

Las comunidades y la organización, confían en que la voluntad del Ministerio permita dar el siguiente paso, y formular las mallas curriculares y los sistemas de evaluación. Para agilizar el proceso, urge darle solución a un gran reto: armonizar el trabajo del Ministerio y el Instituto Nacional de Bienestar Familiar (ICBF). Los involucrados explicaron que, actualmente, las partes están inmersas en una competencia innecesaria. Pues mientras la cartera ministerial incentiva a las comunidades para que matriculen a los niños en las escuelas, el ICBF les dice a las madres que, si no sacan a los niños de las aulas, no les asistirá con los mercados y los complementos nutricionales.

Además de socializar este esbozo de educación propia, en La Trinidad también salieron a flote denuncias de montajes y perfilamientos en redes sociales, que macartizan a los liderazgos comunales, relacionándolos con grupos armados. Para demostrar la falsedad de esas afirmaciones que se multiplican en las redes sociales, el corregimiento puede sentirse orgulloso de decir que, a pesar de tantas adversidades, está incubando un modelo único que podría replicarse luego en toda Colombia.

*Se omiten los nombres a solicitud de los entrevistados.

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