Por: Fuerza Patriótica Alexis Vive
Entre los días 14 y 17 de julio, la Comuna El Panal y zonales de la Fuerza Patriótica Alexis Vive, recibieron la visita de una brigada internacionalista compuesta por compañeras y compañeros de organizaciones anticapitalistas y antiimperialistas de Euskal Herria (Jardun), Països Catalans (Arran), Colombia (Congreso de los Pueblos), Brasil (MPA y MST) y Gales (Plaid Gomiwnyddol Cymru). Todas estas organizaciones desarrollan un ejercicio concreto de construcción de poder popular en sus territorios, enraizado en la lucha por la emancipación colectiva.
Para la Fuerza Patriótica Alexis Vive, el internacionalismo no es un gesto solidario: es una necesidad estratégica para los pueblos que luchan por la emancipación colectiva. Como planteaba el comandante Chávez, una isla socialista en un mar capitalista está destinada a fracasar. Así pues, las comunas requieren articularse nacional e internacionalmente como parte de un nuevo tejido insurgente. Este llamado conecta con aquel “Proletarios del mundo, uníos”. En ese sentido, la visita de la brigada internacionalista fue comprendida como un paso hacia esa articulación práctica entre comunas, pueblos y organizaciones revolucionarias de la América Morena y de aquella Europa que se rebela contra los dictados de sus burguesías cada vez más guerreristas.
El recibimiento a los brigadistas fue profundamente emotivo y cargado por la disposición de lucha. Comuneras y comuneros de El Panal y militantes de la Fuerza Patriótica Alexis Vive abrieron las puertas de su territorio a los internacionalistas con cantos, palabras de bienvenida y un espacio de intercambio donde se reflexionó sobre el internacionalismo de clase, el horizonte socialista y la urgencia de construir alianzas sustantivas más allá de las fronteras.
Economía comunal: industrializar y proletarizar los barrios
El recorrido por la Comuna El Panal comenzó con visitas a sus medios de producción: la despostadora comunal (empresa cárnica industrial comunal), Las Abejitas del Panal (planta de confección textil) y la planta de productos de limpieza. Estos espacios productivos no son empresas privadas ni cooperativas: son medios de producción de propiedad social, lo que significa que pertenecen al pueblo organizado. Los trabajadores están al mando del proceso productivo, pero el excedente le tributa a la comuna.
Durante los intercambios con productores asociados, se abordó la propuesta estratégica de la FPAV: industrializar y politizar los barrios. Frente al destino impuesto por el capitalismo y el imperialismo —una economía rentista, dependiente, de puerto, con bajo desarrollo de las fuerzas productivas—, la Fuerza Patriótica se rebela. En lugar de aceptar ese rol subordinado en la división internacional del trabajo, impulsa la construcción de un sistema económico comunal, tecnificado, con planificación desde y para el pueblo trabajador.
Este modelo incluye el despliegue de comisarios políticos en cada unidad productiva, quienes garantizan la orientación política de los procesos de trabajo; la participación directa de los trabajadores y las trabajadoras en la toma de decisiones; y la planificación desde el Distrito Económico, órgano de dirección económica de la comuna.
Como nos recordaba el propio Chávez, la economía venezolana sigue siendo capitalista, con una burguesía que aún controla sectores estratégicos. Por eso, es urgente una política que privilegie la producción comunal sobre la capitalista. Se plantea así el desarrollo de zonas económicas comunales exclusivas, como parte de un horizonte donde se supere no solo la explotación asalariada, sino el metabolismo del capital en su conjunto.
Internacionalismo popular y memoria viva
Las paredes del Panal también hablaron a las y los internacionalistas. Durante la visita al mural de Laila Khaled, mítica combatiente palestina, se vivió un momento de profunda conexión con la lucha del pueblo palestino. La presencia de Laila Khaled en los muros del Panal es una declaración de principios: la causa de Palestina es también la causa de los pueblos que luchan contra el imperialismo. En ese mural y en los murales que retratan a los caídos de la Fuerza Patriótica Alexis Vive en otros espacios de la comuna, se sintetiza una historia de rebeldía y compromiso internacionalista.
Esta parada fue un recordatorio de que el internacionalismo de clase no es una abstracción ideológica, sino una forma de existencia concreta, tejida con la memoria, el arte y la lucha de los pueblos. En ese sentido, la visita fue también una declaratoria de solidaridad activa con Palestina.
Autogobierno en el territorio: Santa Rosa como trinchera comunal
Los internacionalistas también visitaron el Panalito de Santa Rosa, uno de los nueve consejos comunales que integran la Comuna El Panal. Las voceras narraron la historia del barrio: durante los años 80 y 90, fue blanco de una ofensiva sistemática del narcotráfico, orientada a desmovilizar políticamente uno de los barrios más combativos de Caracas.
Frente a esta realidad, la Fuerza Patriótica Alexis Vive impulsó un proceso sostenido de organización comunitaria a través de la cultura, el deporte y el trabajo social. Como resultado, Santa Rosa pasó de ser un territorio golpeado por la violencia a una comunidad viva, con viviendas dignas construidas por los propios vecinos, calles seguras y espacios donde la infancia juega libre.
Este proceso abrió las puertas a la construcción de un gobierno comunal donde la asamblea popular es la máxima instancia de poder. En El Panal, la comuna no es un discurso: es una forma de autogobierno en construcción diaria.
Educación para la emancipación: la Pluriversidad Patria Grande
Otro momento clave fue la visita a la Pluriversidad Patria Grande, el semillero comunal de la FPAV y la Comuna El Panal. Este espacio formativo busca brindar herramientas teóricas y prácticas para la construcción comunal, partiendo del reconocimiento de que la formación política, que siempre ha sido un eje central para la Fuerza Patriótica Alexis Vive, no es suficiente. Para desarrollar las fuerzas productivas bajo la forma comuna es necesaria la cualificación y tecnificación de comuneros y comuneras.
En la Pluriversidad se forman los cuadros que impulsan la transformación territorial. No se trata solo de promover el pensamiento crítico y enseñar a producir, sino de educar para gobernar, para planificar, para construir poder desde abajo.
Zonales: modelo para el crecimiento de lo comunal
La visita a los zonales de Altagracia y Juquito permitió conocer el modelo de crecimiento comunal de la FPAV. En Altagracia, voceras y voceros guiaron a los internacionalistas por espacios de cuidado infantil, el Parque del Alba —producto de una larga lucha comunitaria— y otras instancias de organización comunal.
En El Juquito, se visitó la Porcinera del Sur, una unidad de producción primaria de porcinos y alimentos balanceados. Aquí no solo se produce comida: también se están construyendo espacios para la formación comunal.
En la visita al Zonal de Altagracia se conversó con productoras y productores del territorio y se realizó un intercambio político entre las y los internacionalistas y Robert Longa.
“Los zonales son espacios donde lo táctico debe apuntalar los proyectos estratégicos, siendo el proyecto estratégico la comuna y el socialismo”, expresó Longa, quien también explicó que la Fuerza Patriótica Alexis Vive trabaja desde dos líneas de acción complementarias. Por un lado, una línea leninista, orientada a la formación de cuadros capaces de asumir tareas de conducción en el proceso de transformación. Por otro, una línea gramsciana, centrada en la construcción de un bloque histórico que exprese una nueva hegemonía popular. En ese mismo marco, afirmó con contundencia que “el estratégico es el pueblo”.
Este enfoque encuentra resonancia en el pensamiento del general vietnamita Võ Nguyên Giáp, quien planteó que “la guerra del pueblo no es simplemente una cuestión militar; es, ante todo, un problema político y organizativo. El pueblo organizado es la fuerza invencible.” Y si Venezuela es hoy un país en una situación de resistencia frente a la agresión imperialista, los zonales son parte de esa respuesta organizada del pueblo, que debe incorporar el control sobre los medios de producción y la capacidad de defender la soberanía nacional.
El principio de una construcción orgánica
Para la Fuerza Patriótica Alexis Vive y la Comuna El Panal, esta visita no fue una anécdota ni un evento puntual: fue el principio de una construcción orgánica con las organizaciones que nos visitaron. Un principio que convoca a seguir caminando juntas y juntos, desde nuestros territorios en lucha, hacia una alternativa en la que el pueblo trabajador debe estar al mando.
El cierre de las jornadas fue profundamente conmovedor. Entre tambores venezolanos, poesía insurgente y canción necesaria, se tejieron lazos que van más allá de las palabras. Las compañeras de Arran improvisaron un pique musical catalán, lleno de humor y contenido político, como los que se presentan en las fiestas populares de los Països Catalans. Por su lado, las compañeras de Jardun ofrecieron un aurresku, baile tradicional vasco que rinde homenaje a los gudaris, a quienes luchan.
Los abrazos finales no marcaron una despedida, sino un compromiso mutuo. Porque si la solidaridad es la ternura de los pueblos, como alguna vez se dijo, entonces estos días fueron también un canto a la ternura organizada y rebelde.
“Nuestra lucha no es por un porvenir abstracto. Es por la vida concreta de quienes hoy sufren explotación, opresión y despojo.”