Por: Juliana Builes Aristizábal
En la llamada calle Cervantes me encontré con Nelson para hablar de música, resistencia y sueños. Nelson es el vocalista de O.D.I.O., una banda de punk que cree en la transformación social a través de ideas disidentes, frenteras y sin tantos adornos. Junto a él están Rolo, Pipe, Rema, y Gabo. No pretenden encajar en el canon de la estética musical; lo que los mueve es el arte en resistencia, que sirve tanto como terapia de autoliberación como de identidad para el mundo.
¿Por qué surge O.D.I.O?
Nosotros somos de Manrique y de Aranjuez, ahí nace la banda. En ese momento [en los primeros años de los 2000] se contaban casi que siete muertos al día, la naturalización de la muerte y la vulneración de la vida, era una constante. Nos tocaba a los peladitos de ese momento cargar con eso, saber quién mató a quién en la calle y en el barrio, y aprender la lógica de las armas y la violencia, que es una mierda.
Desde ahí surge O.D.I.O, como una forma de rechazo a toda esa mierda que nos imponía el mundo. Era la única herramienta que teníamos para hacer catarsis, para desahogarnos, para decirle al mundo lo que pasaba, para contarlo. Nosotros nos reconocemos como individuos que somos parte del problema, pero también parte de la solución, y proponemos una forma de vivir en más armonía y equilibrio con el mundo.
Decir que vamos a cambiar todo con nuestras canciones es una paja mental, pues lo nuestro son disparos también. Así como la violencia usa sus armas, nosotros usamos la música a nuestra forma.
Y el nombre…
En 2005 grabamos la primera maqueta, y de ella deriva el nombre de la banda. Bueno, nosotros decíamos: «¿Cómo nos queremos llamar?»
Encontrar el nombre de tu proyecto, de tus cosas, es lo más duro. Encontrar esa palabra que va a representar toda la existencia del proyecto es súper complejo. Nosotros también tuvimos ese dilema con nuestra banda en ese momento. Decíamos: “Tiene que tener trascendencia”. Entonces, en un momento, leyendo uno de los libros de Jaime López, vimos que decía que “el punk se escribe con odio”. Hay un tema de GP que se llama “Puro Odio” y desde ahí nos atraía mucho la palabra.
Sentíamos que uno de los afluentes de inspiración de nuestras letras era el odio: el odio hacia la realidad, hacia nuestra especie, hacia lo que generamos en nuestro entorno, y hacia la violencia que se vivía en esos momentos en nuestros barrios. Queríamos darle más trascendencia, que no se viera como solo odio. En el mundo del punk se usan mucho las siglas, entonces decidimos nombrarnos “Oposición Dirigida a la Injusta Opresión” (O.D.I.O.).
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¿Cuáles son esas resistencias que nacen desde esta forma de hacer Punk?
Lo que más nos ha sensibilizado es nuestra relación con otros seres vivos, como los animales y las plantas. Nos comportamos como un virus en el planeta, y debemos aprender a no serlo y a no actuar de forma egoísta. La educación es esencial para transformar el mundo y nuestra realidad.
En nuestras canciones, decimos que podemos luchar, ser mejores, asumir nuestro destino en nuestras manos. El cambio no es mañana ni pasado mañana, no es cuando venga la ONG o la revolución a tocar tu puerta el 1 de mayo, o en cada fecha icónica para la transformación. El cambio es todos los días, desde ti, desde tu primer escenario de acción que es tu cuerpo, desde tu primer espacio de confluencia que es tu familia.
Nuestra propuesta es ser humanos menos nocivos, ser algo menos hijos de puta de lo que ya somos. Propendemos a que nuestra inteligencia vaya en armonía con la naturaleza y con la evolución del planeta, y no solamente a creer en dogmas o a obedecer ciegamente dogmas que bendicen la guerra y que validan el exterminio de nuestra propia especie. No deberíamos nacer bajo la lógica de que nacemos para matarnos y ser seres de guerra. Nosotros creemos que las cosas pueden ser diferentes, aunque este mundo nos siga contaminando y a veces nos decepcione. Queremos seguir creando espacios de confluencia, de revolución, de pensamiento disidente.
¿Qué ha cambiado en la visión de O.D.I.O en estos 21 años?
Nosotros, especialmente yo y las personas que comenzaron conmigo, siempre nos habíamos sentido muy cercanos a los procesos sociales. Aunque nos encanta participar en proyectos y nos sentimos identificados con las causas sociales, sentimos que en reuniones y discusiones prolongadas a veces se pierde tiempo en cosas que no se interiorizan ni se llevan a la práctica. Nos frustra que algunas colectividades prefieran excluirnos por hacer evidente lo que pasa, en lugar de transformar realmente las cosas. Si mi amigo es un violador o acosa, ¿cómo puedo seguir siendo su amigo? Eso es lo que hay que cambiar.
Si no cambiamos desde nuestras bases y procesos revolucionarios, ¿cómo vamos a cambiar la realidad? Es por eso que nos alejamos de muchos procesos, aunque seguimos trabajando con aquellos que nos necesitan en la acción. No es una ruptura, sino distancias que tomamos. No queremos seguir idealizando un mundo estúpido sin hacer cambios reales. Necesitamos acción y es ahí donde nos unimos.
¿Qué problemáticas actuales están abordando en sus canciones?
Casualmente, en el trabajo nuevo, hay un tema que se llama a Medellín y otro que se llama Colombia. Estamos pensando en un título que abarque Latinoamérica, pero no queremos caer en clichés comerciales que ya no tienen sentido para nosotros. Queremos hablar de problemáticas que nos afectan desde lo local hasta lo nacional, como la explotación de nuestros recursos naturales por multinacionales, que desangran nuestros territorios de campesinos e indígenas. También queremos abordar cómo el poder de la educación y los estudiantes se ve limitado para mantener a la población en silencio frente a la explotación de recursos como el agua, el oro, el petróleo y las esmeraldas. Estos recursos no deberían ser tratados como mercancías con las cuales traficar.
Estamos hablando de cómo la ubicación geoestratégica de nuestro país se da según el modelo de riqueza y cómo esto genera problemáticas sistémicas. En mi caso, nombramos estas cosas según lo que nos preocupa. Medellín es una canción que genera controversia porque todo el mundo cree que es una ciudad maravillosa, un discurso que la institucionalidad vende y nos imponen a través de la cultura. La idea de que Medellín es una cuna de vida y una potencia del turismo es falsa. En realidad, vemos muchas problemáticas, como el modelo de prostitución que exige nuestra ciudad y los estereotipos que se crean. Medellín no es solo lo bonito que se muestra; nosotros hablamos de la realidad, de cómo las flores son estructuras de plástico y de la deformación de las mentes que creen en estos estereotipos para vender cuerpos y territorios.
¿Cómo abrirse camino en una ciudad como Medellín?
La verdad, creo que, aunque Medellín es una ciudad tan conservadora, su semilla es todo lo contrario. A pesar de su conservadurismo, tiene un espíritu liberal, una mentalidad abierta y dispuesta al cambio. Las nuevas generaciones del país, al menos desde que nosotros tocamos, han resurgido desde esa semilla de revolución y libertad, con un fuego emancipador que busca cambiar este terruño uribista en el que nacieron y nacimos. Siento que esto ha permitido la aceptación y la identidad, especialmente en la periferia y en todos los territorios donde las comunidades jóvenes hemos sido más estigmatizadas, excluidas y vulneradas.
¿Con qué sueña O.D.I.O?
Lo que más soñamos es no parar, de verdad no parar. Queremos seguir sacando trabajos, haciendo videos, diciendo lo que queremos y hacemos. Por ejemplo, ahora que hablamos de la integración, sentimos que es la mejor que hemos tenido en la historia de la banda y queremos que se fortalezca. Nos encantaría que esta integración se mantuviera y que fuéramos eternos, al menos todos juntos, mientras podamos hacerlo. Ese sería nuestro mayor deseo: seguir viajando y conociendo, que lo que estamos haciendo nos abra puertas.
No hemos tenido los lujos ni los privilegios para tocar donde queramos, pero queremos llevar nuestros contenidos y mensajes a todos lados, mostrando lo que pasa aquí. Cada vez que salimos, llevamos nuestra música, nuestros videos y los procesos de todas las bandas amigas de acá que creemos que deben difundirse. Queremos seguir haciendo música, que nada nos detenga, y tocar en los mejores festivales de Colombia y del mundo. Eso sería lo máximo. Queremos hacerlo con paciencia, sin componer por componer, sino sacando discos de calidad, en la medida de nuestras posibilidades.
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