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Voces de la reforma a la salud

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Por Alvaro Lozano – Colectivo Alebrijes

Enciende el televisor como por rutina antes de apurar el primer café.

  • Los liberales estudian si apoyan o no la reforma de salud, el jefe de la colectividad dice que depende de los cambios que haga el Gobierno a la propuesta original…

Para Marina de 83 años, las palabras “liberal” o “conservador”, hace tiempo que dejaron de tener significado. Cuando era niña escuchaba atenta la voz de Gaitán arengando por los de ruana y alpargatas. Se sentía hechizada por el tono que alcanzaba esa voz al acusar a los oligarcas por la violencia que atravesaba el país… violencia que iba más allá de las balas o los cortes a machete, haciéndose presente al pie de los fogones entre el hambre y el desespero.

Pero ahora Gaitán es un recuerdo… el líder del partido sólo espera altos cargos para sus fichas claves (algunos hablan incluso de un ministerio para su hija quien estudió arte en Nueva York). Los demás partidos ya han jugado sus fichas diciendo de manera campante que no irán “por el bien de la ciudadanía”, aunque bien se sabe de sus intereses en el negocio de la salud en Colombia.

Marina toma el bolso y su paraguas… son las 4:00 de la madrugada y le espera una fila de al menos cinco horas para reclamar sus medicamentos contra la artritis.

A mí les sale más barato dejarme morir, y es que uno sabe que el cáncer es una de las enfermedades más caras por el costo de los medicamentos. En principio los doctores me daban largas con lo de los exámenes, pero al final les tocó responder a las tutelas. Después, lo que siguió fue una guerra de nervios y desgaste: asistir cada dos semanas por el medicamento y volver a iniciar la ruta con los jueces por la quimioterapia. Citas cada dos meses sólo para recibir la autorización para nuevos exámenes que dijeran que lo del tratamiento era urgente y no una invención de mi cabeza. Hoy creo que estoy vivo sólo por la rabia y las ganas de demostrar que la dignidad no viene escrita en un papel con un nombre y apellido.

El problema de la salud esta ligado al gran capital. A nivel global, están las farmacéuticas que invierten grandes esfuerzos en mantener las patentes de los medicamentos y así imponer precios en el mercado internacional. Desde la prueba en poblaciones africanas de tratamientos experimentales contra la tuberculosis, hasta la distribución de vacunas en los precarios sistemas de salud de América Latina. Si se sigue el rastro del dinero, como en cualquier actividad lucrativa, se llegará a conexiones políticas, emporios industriales e incluso universidades con programas de investigación que convenientemente justifican una industria que depreda a los pacientes.

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Ese día llegué con mi hija prendida en fiebre, pero el celador me dijo que no nos podían atender. Recorrimos dos hospitales más hasta que nos convulsionó en la calle… así, en la acera ante la vista aterrada de la gente que pasaba. En ese tiempo no había celulares, ni redes sociales ni nada. La meningitis se la llevó rápido, temblando como un pescadito recién sacado del agua. Nos dijeron después, que era una infección que le da a veces a los niños. En las noticias salimos como victimas del “paseo de la muerte”, y creo que es una de esas palabras que usan para que la gente no piense mucho en las cosas. Una mamá y un papá con su hija muriéndose en brazos porque no tenían un peso para que la atendieran en un hospital… PO-BRE-ZA, esa es la palabra que no quieren mencionar.

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En Colombia el negocio de las EPS parte del papel de estas como intermediadoras entre el paciente y el servicio de salud. Ellas autorizan o no el acceso a los médicos, al diagnostico a través de exámenes, así como a los tratamientos y medicamentos. Reciben millones en recursos que, no obstante, siempre escasean. Tal es la maraña que en el transcurso de los últimos siete años, 18 de estas Entidades prestadoras de Servicios de Salud han sido liquidadas. Eso sin mencionar casos de corrupción como el “cartel de la hemofilia”, “cartel del VIH”, y el “cartel de las enfermedades mentales”, que evidencian cómo los recursos de la salud están en manos grandes grupos económicos o de mafias políticas a nivel departamental.

Lo último que me dijo el psicólogo es que debía comenzar a pensar distinto, que yo dependía demasiado de estar en el consultorio y que de alguna manera tener una cita cada cierto tiempo le daba sentido a mi vida… lo interesante es que me lo dijo después de dos sesiones donde en la primera no pude hablar porque no me salían las palabras, y en la segunda solo me puse a llorar sin control. A veces me siento sola a pensar si de pronto hay algo mal en mi cerebro, y si eso malo lo pueden arreglar con una operación o con medicamentos. Últimamente, me ha dado por hablarle a los perritos de la calle y me ha venido a la cabeza la idea de que me vuelvo una de esas personas que no tienen casa y se la pasan pidiendo para comer o mendigando un vaso de agua… Yo sé que estoy enferma.

Las enfermedades crónicas, las huérfanas y las mentales, son las más desatendidas por el sistema de salud actual. Esto se debe al costo de la medicación, pero además, al seguimiento que tiene que hacerse por profesionales especializados. Y es que no es lo mismo proporcionar una cita con un medico general, que al final da un par de consejos y una dosis de analgésicos, que un tratamiento con un cardiólogo, terapeuta del lenguaje o un neurólogo. En este punto la salud o la enfermedad se convierte en una convención social donde los actores han decidido que puede ser negada a conveniencia: por quien no quiere pagar por ella o por quien decide sufrirla en silencio mientras se deteriora hasta el punto de no reconocerse.

La pandemia aceleró todo… o eso es lo que me han dicho los doctores las pocas veces que me han visto. Siento que la espalda ya no me sostiene y las manos me duelen horrible. Aquí en la fila la gente ya me conoce e incluso la señora de los termos a veces me fía un tinto o una aromática. Unos días son mamitas con niños en brazos, otros, gente con alguna cosa en el cuerpo que no da espera, pero la mayoría de veces son personas como yo que estamos terminando la vida entre una fila y otra… sacando fotocopias y llorando cuando no se puede más.

Y mientras veo a Marina la reforma sigue su curso en el congreso… con objeciones de aquellos que formularon, sostienen y se benefician del sistema actual. Con pacientes en las calles tratando de sobrevivir a las filas, la burocracia y la indiferencia. Al fin y al cabo, lo que se juega hoy en el congreso va más allá de cuantos votos pueda aquilatar el actual gobierno. Lo esencial es si podremos valorar la vida por encima del capital… va en si podemos reconocernos unos a otros como humanos.

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