Por Maria Fernanda Barreto
Esta es la entrevista más reciente que la periodista Maria Fernanda Barreto le hizo a Pablo Beltrán, comandante del Ejercito de Liberación Nacional (ELN). Casi un mes después de que Gustavo Petro se posesionara como presidente, días antes de que el primer gobierno progresista anunciara la reanudación de los diálogos de paz con esa guerrilla. Dado el conocimiento de la historia y su capacidad para explicarla en clave geopolítica, este dialogo de casi dos horas con Beltrán ofrece una visión particular de la historia que se ha escrito y la que está por escribirse:
Pregunta: ¿El ELN tiene confianza en la posibilidad de iniciar los diálogos de paz, aunque haya luego un cambio de gobierno dado que Gustavo Petro dijo que no aspirara a la reelección?
Respuesta: El presidente ha dicho que quiere trabajar por una paz verdadera y definitiva, nosotros también. Cuál es el problema, que Colombia tiene una dinámica de guerra de setenta años y esa dinámica de guerra está exacerbada desde Estados Unidos (EE.UU.), entonces un proceso que de verdad le traiga una paz a Colombia, tiene que atender esos dos factores. Desactivar los factores internos que crean el conflicto, social político y armado, y que EE.UU. deje de atizar la guerra en Colombia.
Que haya un gobierno progresista como éste, es parte de la solución, pero no es toda la solución. La solución está en manos del pueblo colombiano, que haya un proceso de movilización, de lucha por la paz, más allá de un gobierno, y que a su vez le exija a EE.UU. que respete la decisión de los colombianos de lograr la paz, eso no lo va a hacer ninguna fuerza política única, es una presión de la sociedad colombiana y a eso le apostamos nosotros.
P: Ustedes han planteado como un eje fundamental de cualquier diálogo con el Estado colombiano la participación popular, ¿han contemplado algún mecanismo de participación popular específico?
R: En el gobierno anterior que le puso cuidado a la paz, que fue el de Santos, logramos un preacuerdo sobre una primera consulta que hicimos con la sociedad de cómo debería ser la participación. Esa es una de las cosas que nosotros pensamos retomar para darle continuidad, porque más que un evento o una gran asamblea, lo que se necesita es tener activado un proceso de participación y de presión social por una cosa, el sistema funciona para unos poquitos, y ellos están cómodos y felices. Colocar el sistema en función de que le sirva a la mayoría de gente, ellos no van a hacer eso a las buenas, ellos tienen que hacer eso empujados. Y para que uno empuje al otro necesita presión social, eso no lo hace un partido, una guerrilla, un movimiento, es el conjunto de la sociedad el que presiona a esa élite minoritaria a que cambiemos el modelo económico, cambiemos el régimen y tengamos una Colombia en función de la gente, que es la construcción de nación que nos va a traer la paz. Eso no es un objetivo fácil, ni sólo de cuatro años, ni está en manos de un presidente o de una guerrilla, es el conjunto de la sociedad presionando eso.
¿Y cuál fue ese mecanismo que establecieron la vez pasada, o no se estableció ninguno?
R: Sí, debería consultarse a las regiones, los sectores. Debería no solamente ser un ejercicio retórico, o sea de hablar por hablar; debería tener un carácter vinculante. Ese es el gran problema. Desde las grandes luchas del año 68 se inventó un chiste, que decía más o menos así: yo participo, tú participas, ellos deciden. Eso hay que acabarlo, si la gente participa es para que decida.
P: ¿Qué tan pertinente es para el reinicio de esos diálogos el hecho de que se hayan retomado las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela, y Colombia y Cuba?
R: Lo que ha pasado es algo histórico porque Cuba ha sido un fiel garante y apoyo del proceso de paz de Colombia, y lo que tuvo con el anterior gobierno, con el saliente, fue toda una carga de hostilidades. Alguien ayudando a la paz de Colombia y lo que recibe es hostilidades, ataques. Volver a darle el papel a Cuba y a Venezuela de países garantes, el ministro de Relaciones Exteriores lo dijo, es un acto de resarcimiento, es una reparación. O sea, el gobierno de Colombia reconoce que hubo un daño sobre los países garantes, lo quiere resarcir, restablecer las relaciones, y volver a tener unas relaciones como pueblos hermanos, como países vecinos. Es una reparación necesaria y más que justa.
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P: Nosotros hemos planteado que la paz es una construcción histórica muy compleja. Hemos dicho que ese aprender a vivir en paz, tomará al menos una generación de colombianos y colombianas. Tomará el tiempo en que la generación de jóvenes oficiales de las Fuerza Militares llegue a los más altos rangos para que se haya asimilado una nueva doctrina militar, ¿está usted de acuerdo con ese planteamiento? ¿El ELN podría firmar unos acuerdos antes de que se dé ese cambio generacional que estamos planteando?
R: El nuevo gobierno en un primer cambio movió cincuenta y dos generales, en un segundo cambio movió quince, sino estoy mal en este momento en el Ejército solamente quedan 6 mayores generales, si usted le pone un nombre a eso, eso se puede llamar “depuración”. Eso es importante porque ellos han dicho “cero violación de derechos humanos, cero corrupción”, perfecto. Pero la doctrina, la doctrina está por tocarse, está por abordar. Doy un ejemplo, EE.UU. puso a todas las oligarquías latinoamericanas a seguir lo que ellos llaman la doctrina de seguridad nacional, con la cual comenzaron la Guerra Fría en el año 47 del siglo pasado. Qué dice la doctrina de seguridad nacional, todo el que se oponga a este sistema es un enemigo interno, conclusión, las armas del Estado tienen que acabar al enemigo interno, punto. Hasta que eso no lo quiten, las Fuerzas Militares, las Fuerzas Policiales que son militarizadas, van a considerar que el colombiano de a pie es el enemigo. Hasta que no haya ese cambio, quiere decir que el sistema de guerra de esa doctrina está enfocado contra el pueblo. Si la doctrina militar del Estado está enfocada contra el pueblo es legítimo que exista la rebelión. La rebelión existirá hasta que el Estado deje de considerar que el opositor, que el líder social, que el ambientalista es el enemigo interno.
P: El ELN ha planteado que no va a firmar los mismos acuerdos que firmó las FARC-EP con el Estado colombiano. ¿Hay algo de esos acuerdos que sí vale la pena mantener como la Jurisdicción Especial para la Paz, o creen que definitivamente no vale la pena contemplar algo de lo que se firmó en esos acuerdos?
R: Ya no está el gobierno de Santos, habrá que ver el nuevo gobierno que planteamiento de justicia lleva. Nosotros hemos dicho una cosa muy sencilla: el corazón del proceso de paz es satisfacer los derechos de las víctimas no es los derechos de un gobierno, o de una élite que está detrás del gobierno, o los derechos de una guerrilla, eso es falso. El centro del proceso de paz es satisfacer los derechos de las víctimas: que haya verdad, que haya justicia, que haya reparación, que haya garantías de no repetición, todo eso es lo que va a generar que haya una reconciliación, sobre eso esperamos trabajar con el gobierno.
P: El genocidio de las organizaciones insurgentes que han firmado acuerdos de paz con el Estado colombiano parece ser una triste tradición. ¿Qué medidas plantea el ELN para evitar que eso se concrete ante una eventual desmovilización?
R: Cuando firmamos y cumplimos un cese al fuego de más de cien días en 2017, cuando el papa visitó Colombia, toda esta delegación de diálogos fuimos a las regiones de Colombia a explicar qué era el cese, qué era el proceso. Yo fui al Chocó, las comunidades en esa semana que estuve allá me decían: “nos parece bien que hagan el proceso de paz, pero por favor no nos abandonen, no se vayan de aquí”, es un pedido muy claro.
En esas zonas donde no hay Estado, la garantía de la cohesión social es la guerrilla. Entonces eso qué quiere decir, que nos toca estar al lado de las comunidades en su lucha por su vida y su territorio; nosotros somos una alternativa de defensa, para nosotros esa es la vida, una guerrilla sin pueblo no existe.
Yo sí pienso en la seguridad mía, pero yo me sé defender, yo pienso fundamentalmente en la gente de las regiones donde nosotros estamos, eso es un deber nuestro. Y por supuesto que ante el horrible ataque que ha habido para hacer trizas la paz por parte de la oligarquía, nosotros hemos tomado nota de eso, es una lección aprendida, y vamos a tratar de que eso no se repita.
Van 360 guerrilleros de las FARC que firmaron esos acuerdos que los han asesinado. A quiénes asesinan, a quienes más se han destacado en un liderazgo comunitario. Necesitaban acabar con las FARC, pero también necesitan que no haya organización popular, que la gente no luche por sus intereses, que ellos impulsen sus megaproyectos y que quien se oponga a sus megaproyectos lo acaban. Eso de manos del ELN no va a ocurrir.
P: ¿Se proponen retomar estos diálogos en La Habana o han contemplado también la posibilidad de retomarlos en Venezuela, o tal vez aceptar la propuesta de Chile o del Estado Español?
R: Cuando comenzamos este proceso, comenzamos con un diseño de varios países garantes, la mayoría latinoamericanos, el único que no era latinoamericano era el Reino de Noruega. Nosotros mantenemos ese esquema, y a su vez de que hubiera sedes rotativas. Eso era lo que venía, habrá que sentarnos ahora cuando el gobierno nombre su delegación, para hablar de eso, pero el punto de partida es lo que ya hemos probado que sirve.
P: ¿O sea Cuba mientras tanto?
R: Pues en este momento estamos en Cuba. También para nosotros es muy importante que como estos procesos de paz reciben tantos ataques, que los países garantes no sean susceptibles de modificar su posición, que tengan políticas de Estado y que no cambien por gobiernos, para nosotros eso es lo fundamental. Un país garante es un país garante hoy, mañana, siempre y el siglo siguiente, y no es que con cada cambio de gobierno queda uno desamparado.
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P: El ELN ha señalado que la frontera colombo venezolana es una zona especial de operaciones de la guerra híbrida imperialista. Quisiera saber por qué hacen esta afirmación, y cuál es la posición del ELN en torno a la soberanía de Venezuela. Preguntarle sobre ese término “organizaciones TANCOL” que ha acuñado la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) ¿El ELN es una organización TANCOL?
R: La frontera entre Colombia y Venezuela son 2.200 km. La presencia nuestra ahí es histórica, las comunidades que viven ahí son binacionales, la gente bautiza sus hijos y tiene las dobles identidades, los wayúu en la Guajira son colombianos y venezolanos, y así sucesivamente. Pero el ELN no es una guerrilla binacional, eso es lo primero. El ELN es una guerrilla colombiana, que, si bien opera en esa frontera, no aspira ni es su propósito reemplazar o atacar el sistema de gobierno que hay en Venezuela. Porque en Venezuela están las autoridades del Estado y las autoridades comunales, nosotros conocemos eso, y reconocemos y respetamos eso, y la unidad nuestra es que quien no respete eso es llamado a cuentas.
Claro que es una guerra híbrida. Desde que Obama colocó su tal Orden Ejecutiva se incentivaron. Ellos llevan siete años de guerra para derrocar el gobierno de Venezuela. En manos de ellos está si lo continúan o no. Ahora por la guerra en Ucrania dijeron que necesitaban el petróleo venezolano. El que ha montado la guerra desde Colombia contra Venezuela es EE.UU.
¿Cómo apareció el tren de Aragua haciendo operaciones en la frontera? Cuando Guaidó se vino al tal encuentro de la ayuda humanitaria del 2019. Las bandas de Medellín, los seguidores de Uribe cuándo las llevaron a la frontera, en esa misma época.
P: O antes, porque en 2004, en Dacktari, encontraron 150 paramilitares colombianos.
R: Pero la última acometida fue en el 2019. Trajeron Tren de Aragua, trajeron las últimas bandas de Medellín y nosotros qué hemos hecho después, combatir con ellas. Cuando las bandas se pasan para el lado venezolano pues las combaten la FANB, y cuando se pasan para este lado pues las combatimos nosotros. Entonces esa guerra híbrida se va a mantener hasta que EE.UU. considere que debe cesar en su propósito de derrocar al gobierno venezolano.
Cuando se rompieron las relaciones diplomáticas, todas las trochas en la frontera comenzaron a ser controladas por esas bandas. Al haber relaciones diplomáticas estables y cruces de frontera legales, pues la gente no tiene que ir a pagarle extorsiones a las bandas, pasan por los pasos legales. La mejor “pacificación” de la frontera es el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, pero aún estaríamos pendientes de que EE.UU. deje de hacer su guerra desde Colombia para derrocar al gobierno bolivariano.
P: Permítame insistirle puntualmente, ¿El ELN es una organización TANCOL?
R: Ese es un término que moldearon en Venezuela. En Colombia lo que nosotros hemos dicho es: el ELN ni impulsa la producción de coca, ni de insumos, ni el procesamiento, ni el comercio, ni la exportación, eso lo conoce la sociedad colombiana. Y todos los cruces, las avionetas que derriban en Venezuela, ninguna es del ELN, son de los carteles. Quienes mandan en esos carteles: los militares y las mafias.
P: ¿Por qué cree usted que esta brigada estadounidense procedente de Afganistán que llegó a Colombia en mayo del 2020, se estableció precisamente en la zona fronteriza del Catatumbo? ¿Por qué el ELN ha denunciado que esa brigada se involucró en los recientes sucesos de Apure, en los cuales la soberanía de Venezuela fue vulnerada desde la frontera del lado colombiano?
R: A mediados del 2020 llegó la SFAB, Brigadas de Asistencia para la Seguridad, una la instalaron en la Fuerza de Tarea Quirón, en Arauquita, en frente de Apure, sobre el río Arauca; y la otra la instalaron en la Fuerza de Tarea Vulcano, que queda en Tibú, Catatumbo. Cuál es la modalidad, ellos planifican y comandan las operaciones, le asignan tareas a las Fuerzas Militares colombianas, parte de esas tareas son operaciones encubiertas. O sea que se quitan el uniforme y el fusil de dotación, y se ponen como paramilitares y hacen acciones, los que comandan esas operaciones es esa unidad norteamericana, y en Arauca lo mismo. Pero además en cada lado promueven la traída de bandas para hacer operaciones, lo que ellos llaman matar con puñal ajeno.
Las fuerzas nuestras en el Catatumbo desalojaron una banda que se llamaba Los Pelusos y Los Rastrojos, enseguida trajeron del Urabá colombiano otra banda. O sea que así uno derrote una banda, ellos traen otra, porque es su brazo operativo, lo mismo hicieron en Arauca y en Apure. Cuando nosotros con las organizaciones sociales decidimos que no había más coca en el departamento, conformaron una banda con gente que había sido de las FARC, le pusieron el rótulo de frente no sé qué, y comenzaron a ofrecerle a los campesinos dinero para que resembraran la coca. Nosotros dijimos “prohibido eso y el que haga eso, lo vamos a combatir”, y ahí comenzaron los problemas con ellos.
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Esos problemas se agudizaron el año anterior. Ellos trasladaron las operaciones para Apure, y en ese traslado de las operaciones, ese supuesto frente de las FARC, que no eran de las FARC, terminaron en confrontación con la FANB. En enero de este año nosotros intensificamos las operaciones contra ellos, logramos prácticamente desalojarlos de las orillas del río Arauca, y la respuesta de ellos fue colocarle un carro bomba a la sede de las principales organizaciones sociales de Arauca.
R: Donde falleció una persona.
R: Falleció uno de los custodios. ¿Que al tipo que hace eso (que después ellos mismos lo mataron) se le ocurrió? No, a él lo contactaron desde que estaba en la cárcel. Le dijeron: tenga esta plata, forme un grupo y váyase para Arauca. Es la técnica de ellos. Esa es la guerra híbrida. Y ese tipo de guerra afecta a las comunidades tanto del lado colombiano, como el lado venezolano. Nosotros hemos estado todos estos años en esa brega, porque en últimas no va a haber vida para la gente si no logramos erradicar la coca y con ella las bandas.
P: ¿En qué situación se encuentra ahora este acercamiento entre el ELN y el nuevo gobierno de Colombia?
R: El gobierno ha dicho que va a cesar la persecución penal contra nosotros. Quiere decir que nos quita órdenes de captura, nos quita pedidos de extradición, que todavía no lo han hecho, nos deben quitar las tales circulares “tricolores” en INTERPOL. Cuando cese la persecución penal nosotros tenemos que informar de todo este período de lucha por la paz. Yo personalmente no me veo con los compañeros de dirección desde principios del 2018. Tenemos que hablar, la delegación tiene que recomponerse, algunos no querrán seguir, otros sí, habrá que ampliarla. Se necesitarán nuevas instrucciones para lo que viene, estamos ante una situación inédita, nunca habíamos tenido un gobierno progresista para discutir con él. Todo eso crea nuevas condiciones, mientras tanto el gobierno también va conformando su delegación, que no la tiene. Ya nombró un Comisionado para la Paz, ya nos hemos visto con él, nos visitó aquí. Ya hicimos unos primeros contactos, se puede decir que estamos en este momento conformando los equipos de negociación en ambas partes, una vez se conformen, necesariamente tendrá que haber una reanudación de los diálogos, una reinstalación de la mesa, y poner todas las cosas que trae cada uno, y volveremos otra vez a rondas normales de negociación y diálogo.
P: Quisiera dejarle espacio para que usted dé un mensaje final a los pueblos que nos escuchan, y en particular al pueblo colombiano y al pueblo venezolano.
R: La doctrina del imperialismo es la guerra perpetua. Que el imperialismo deje de hacer eso, no lo va hacer a las buenas. Los pueblos estamos obligados a presionarlo para que abandone esa doctrina y para que nosotros podamos construir estas naciones en paz, eso es una lucha y siempre los revolucionarios hemos sido conscientes de que cada reivindicación hay que lucharla. Lo que se viene son periodos de lucha para que esa doctrina que nos ha mantenido esclavizados por años, deje de aplicarse y podamos construir una nación en paz y equidad.